Fray Bartolomé
PrehispánicoReligiónSiglo XIVSegundo obispo de las Islas Afortunadas

Segundo obispo de las Islas Afortunadas

Religioso dominico de apellido incierto, segundo obispo de las Islas Afortunadas. Inocencio VI le nombró el 2 de marzo de 1361, durante la vacante abierta tras la salida de Bernardo Font. Falleció hacia 1362, apenas un año después, y probablemente nunca llegó a las islas; la sede quedó vacante de nuevo entre 1362 y 1369.

Primeros años

Fray Bartolomé, religioso de la Orden de Predicadores, es el segundo obispo documentado del obispado de las Islas Afortunadas, la efímera sede misionera erigida para Canarias por Clemente VI en 1351. De su persona se sabe menos aún que de sus escasos colegas en la sede: no constan su lugar ni su año de nacimiento, su apellido es incierto y ni siquiera está confirmado que llegara a pisar el archipiélago. Su paso por la historia eclesiástica canaria es breve y casi enteramente documental: una carta de nombramiento y una muerte prematura.

Trayectoria histórica

La sede había quedado vacante en 1354, cuando el primer obispo, el carmelita Bernardo Font, fue transferido a Santa Giusta, en Cerdeña, y permaneció sin titular durante siete años. El 2 de marzo de 1361, el papa Inocencio VI nombró para ella al dominico fray Bartolomé. La carta de nombramiento ha sido reproducida por el historiador Francisco García Santos en su estudio sobre la evangelización luliana y el obispado de Telde (Almogaren, 1992, pp. 81-82), la fuente académica fundamental para este episodio. La colección Documentos episcopales canarios, conservada en la Memoria Digital de Canarias, resume así el hecho: Inocencio VI le nombra sucesor, el dominico fray Bartolomé, en 1361.

El nuevo obispo falleció hacia 1362, apenas un año después de su designación. La rapidez de su desaparición, unida al silencio de las fuentes sobre cualquier actividad suya en el archipiélago, hace muy probable que nunca llegara a ejercer efectivamente su cargo en Canarias. La sede volvió a quedar vacante, esta vez entre 1362 y 1369, prolongando una intermitencia que caracterizó a este obispado misionero desde su creación: una institución que existía en los documentos pontificios mucho antes de existir como realidad pastoral en las islas.

Legado

La sucesión episcopal de la sede se reconstruye con claridad: Bernardo Font (1351-1354), fray Bartolomé (1361-c. 1362), Bonanat Tarí (desde 1369) y Jaime Olzina (desde 1392). Dentro de esa cadena, Bartolomé representa el eslabón más frágil, un nombramiento que ilustra la tenacidad —y las limitaciones— del proyecto pontificio de instaurar una jerarquía eclesiástica en Canarias antes de la conquista castellana. Casi nada puede escribirse sobre él más allá de su designación y su muerte, y esa misma escasez es el dato historiográfico relevante: refleja la distancia entre la política religiosa de la corte de Aviñón y las condiciones efectivas del archipiélago durante el siglo XIV, donde no había aún comunidad cristiana estable que sostener una diócesis. García Santos ha planteado, además, la duda de si el obispado de las Islas Afortunadas de 1351-1411 correspondió realmente a la sede de Telde en Gran Canaria o a un título meramente titular o proyectado, mientras la identificación tradicional con Telde —Rumeu de Armas, Eubel, Catholic-Hierarchy— sigue siendo la más seguida.

Cronología

  1. 13612 de marzo de 1361Inocencio VI le nombró segundo obispo de las Islas Afortunadas.
  2. 1362Falleció, apenas un año después de su nombramiento; la sede quedó vacante hasta 1369.

Fuentes y contraste