Maestro y bibliotecario
Maestro y bibliotecario de El Museo Canario desde 1893 hasta 1912; organizó sus fondos y defendió el acceso público a los libros.
Maestro y bibliotecario · 1850–1912
Maestro y bibliotecario
Maestro y bibliotecario de El Museo Canario desde 1893 hasta 1912; organizó sus fondos y defendió el acceso público a los libros.
Francisco Cabrera Rodríguez nació en Ingenio el 27 de septiembre de 1850. Falleció en 1912. Maestro de primeras letras y bibliotecario, vinculó su actividad docente con la organización de una de las bibliotecas abiertas a la ciudadanía de Las Palmas de Gran Canaria. Su aportación a El Museo Canario consistió en inventariar libros, ampliar y ordenar sus fondos y defender que la lectura estuviera al alcance de la población. Durante diecinueve años dirigió la biblioteca de la sociedad científica, una tarea que acompañó el crecimiento de sus colecciones en el tránsito del siglo XIX al XX.
Se formó en la Escuela Normal de Maestros de Las Palmas. El estudio de Rafael Sánchez Valerón, cronista oficial de Ingenio, lo registra como alumno del curso 1868–1869, con dieciocho años. Sus exámenes para el grado elemental se celebraron entre el 15 y el 17 de enero de 1870 y constan como aprobados. Ejerció la enseñanza en Gáldar y en Las Palmas. También sus hermanos Josefa y Juan Bautista estuvieron vinculados al magisterio: ella trabajó en diversas escuelas, incluidas algunas de Fuerteventura, y él enseñó en Tenteniguada. El cronista señala además su designación como miembro de congresos pedagógicos de París y Madrid.
En 1880 ya figuraba como socio de El Museo Canario, poco después de la creación de la institución. Fue vocal de su junta directiva entre 1887 y 1892 y, desde 1893, ocupó oficialmente el puesto de bibliotecario, que conservó hasta su muerte. Su participación temprana llevó a que la sociedad lo considerara uno de sus fundadores. Su trayectoria institucional se desarrolló, por tanto, desde la asociación inicial hasta una responsabilidad continuada sobre el patrimonio bibliográfico.
Uno de sus primeros inventarios, elaborado en 1893, reunía 2.245 registros. En 1900, bajo su dirección, el repertorio alcanzaba los 7.000. Entre 1901 y 1902 redactó asimismo el inventario de la biblioteca de Gregorio Chil y Naranjo, fallecido fundador y primer director del museo. Allí relacionó 7.500 volúmenes que se incorporaron a los fondos de la sociedad. El archivo institucional sitúa en casi 15.000 ejemplares la colección al comenzar el siglo XX. Cabrera también atendió a su instalación y conservación, adecuando el antiguo salón-biblioteca de la vivienda de Chil para el uso bibliotecario de la institución.
Su concepción de la biblioteca quedó expresada en la memoria presentada a la junta en mayo de 1893. Defendió el acceso a los libros como un medio de instrucción y pidió promover hábitos de lectura y reflexión entre los trabajadores. Consideraba insuficiente atender solamente al progreso material y atribuía a la educación una función intelectual y social. Esa defensa de la lectura acompañó su trabajo cotidiano de organización y conservación. Uno de los espacios bibliotecarios de El Museo Canario lleva su nombre, recordando al maestro que contribuyó a convertir una colección privada en un servicio cultural de vocación pública.