La llegada de los primeros castellanos al archipiélago canario en el siglo XV supuso un proceso de transculturización para las poblaciones indígenas, que incluyó la sustitución de sus lenguas por el castellano. Según Dolores Corbella Díaz, este proceso no fue una convergencia de sistemas, sino una drástica sustitución de unos códigos lingüísticos por otros nuevos, donde la influencia indígena en el español de Canarias se manifestó principalmente a nivel léxico y de manera limitada[1].
La autora señala que la aportación de las lenguas prehispánicas al español canario se restringe mayoritariamente a áreas como la toponimia y la antroponimia, además de una selección de términos presentes en la fitonimia y la zoonimia del archipiélago. Estos indigenismos suelen ser de carácter denotativo, es decir, se utilizan para nombrar nuevas realidades geográficas, elementos naturales o hábitos culturales específicos de las islas[1].
Entre los ejemplos que cita Corbella Díaz se encuentran palabras como “jameo”, “tajinaste”, “tabaiba”, “tagasaste”, “tasaigo”, “gánigo”, “gofio”, “tafeña”, “teberite”, “mago” y “tagoror”. Estas voces, tomadas del sustrato lingüístico prehispánico, responden a la necesidad de designar elementos propios de la naturaleza canaria o prácticas sociales que no tenían equivalente en el castellano peninsular de la época[1].
La autora destaca que la incidencia de los indigenismos en el español de Canarias es mínima en comparación con la influencia de otras lenguas, como el portugués. Esto se debe, en parte, a la situación del contacto y a la escasa repercusión que la cultura indígena tuvo en la formación de la sociedad isleña tras la conquista, ya que el mestizaje y la asimilación de las pautas culturales europeas fueron muy rápidos[1].
Además, la mayoría de los indigenismos adoptados tienen un uso restringido y suelen estar vinculados a realidades muy concretas, como nombres de plantas, animales, lugares o utensilios tradicionales. Por ejemplo, “gánigo” hace referencia a un tipo de vasija, mientras que “gofio” designa un alimento básico elaborado a partir de cereales tostados[1].
En resumen, según Dolores Corbella Díaz, los indigenismos constituyen una de las huellas más visibles de las lenguas prehispánicas en el español de Canarias, aunque su impacto se limita principalmente al léxico y no afecta a otros niveles estructurales de la lengua. Estos términos, aunque escasos, contribuyen a la singularidad y diferenciación del español hablado en las islas respecto al castellano peninsular[1].
