Naturalista y conservador
Fundador de El Museo Canario y colaborador del Muséum de París, donó objetos arqueológicos y promovió la colección de bustos ligada a la antropología física del siglo XIX.
Naturalista y conservador · 1859–1927
Naturalista y conservador
Fundador de El Museo Canario y colaborador del Muséum de París, donó objetos arqueológicos y promovió la colección de bustos ligada a la antropología física del siglo XIX.
Diego Ripoche Torrens nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1859. Falleció en 1927. Naturalista e interesado en la antropología física, participó en la fundación de El Museo Canario en 1879 y contribuyó a formar sus colecciones. Su importancia reside especialmente en las relaciones que estableció entre la institución grancanaria y los medios científicos franceses. Mediante correspondencia, compras, exploraciones y donaciones, facilitó el ingreso de materiales que ampliaron los fondos del museo más allá de la arqueología del archipiélago.
Residió en París entre 1879 y 1917. Allí fue colaborador del Muséum National d’Histoire Naturelle y actuó como enlace de El Museo Canario con instituciones culturales francesas. Esta estancia prolongada le permitió mantener contactos útiles para obtener objetos y reproducciones. Tras regresar a Gran Canaria trabajó como corresponsal del museo francés y como conservador de la entidad canaria. Su trayectoria reunió así la residencia en el extranjero y el servicio a una institución de su isla natal.
Sus donaciones arqueológicas procedían de compras y de expediciones científicas. Entre estas destaca la exploración de un cementerio merovingio en Mareuil-sur-Ourcq, en el departamento francés de Oise. La misión tuvo apoyo del ayuntamiento de Las Palmas a iniciativa del museo, después de una propuesta de Ripoche. Una carta de 1889 a Amaranto Martínez de Escobar comunicaba los resultados y anunciaba el envío de un ataúd merovingio, monedas romanas y otros objetos. La colección de arqueología extranjera reunió sus aportaciones junto con las de Andrés Navarro Torrens, René Verneau y Justine Rondot.
También promovió la colección de bustos de yeso. En febrero de 1888 escribió desde París al museo proponiendo incorporar reproducciones de rostros a la sala de antropología física, junto a los cráneos. Las relaciones que había establecido permitían obtener esas copias de colecciones francesas. La primera remesa, de treinta ejemplares adquiridos por la institución, llegó el 17 de junio de 1888 y costó ciento cincuenta pesetas. El conjunto siguió creciendo con compras y donaciones.
Entre 1888 y 1893 se recibieron cinco remesas que formaron una colección inicial de noventa y cuatro bustos. René Verneau y Justine Rondot realizaron donaciones; otra suscripción reunió la ayuda de treinta y ocho particulares, promovida por seis grancanarios entre los que figuraba Ripoche. En 1893 publicó El Museo Canario: estudio de los bustos que posee este centro antropológico establecido en Las Palmas de Gran-Canaria. Su aportación incluía, por tanto, la obtención de materiales y su presentación escrita.
Estas iniciativas pertenecían a los modelos de la antropología decimonónica. El propio museo contextualiza los bustos dentro de la museografía evolucionista y etnocéntrica del Trocadéro, que pretendía representar distintos tipos raciales. Esas clasificaciones se presentan como ideas históricas, no como categorías científicas actuales. La Sala Ripoche reconoció su contribución a los fondos. Su legado ayuda a entender tanto la formación de colecciones como las redes y los límites intelectuales de la ciencia de su tiempo.