René Pierre Verneau
ContemporáneaCienciaSiglo XIXInvestigación y colecciones arqueológicas

Médico, antropólogo y prehistoriador

Antropólogo francés vinculado a El Museo Canario, estudió y catalogó restos humanos y materiales arqueológicos de las islas, dentro de los modelos científicos de su época.

Primeros años

René Pierre Verneau nació en La Chapelle-sur-Loire en 1852. Murió en París en 1938. Médico, antropólogo y prehistoriador, desarrolló una carrera vinculada a instituciones científicas francesas y mantuvo una prolongada relación con Canarias. Su trabajo reunió estudios de restos humanos, exploración de yacimientos, catalogación de colecciones y publicaciones sobre la población indígena. Esa actividad dejó documentación útil para la historia de la arqueología insular, aunque sus interpretaciones estuvieron condicionadas por las clasificaciones raciales de la antropología física de su época.

Trayectoria histórica

Estudió medicina en la Universidad de París. Las enseñanzas de Paul Broca, Ernest-Théodore Hamy y Armand de Quatrefages orientaron su interés hacia la antropología. En 1873 fue nombrado preparador de esta disciplina en el Museo Nacional de Historia Natural de París y llegó a ser profesor titular en 1909. También trabajó en el Museo de Etnografía, del que fue conservador y director, y desempeñó responsabilidades en sociedades y publicaciones científicas. Compaginó esas ocupaciones con la medicina, incluida la atención de beneficencia municipal y el servicio médico durante la Primera Guerra Mundial.

Una misión del Ministerio de Instrucción Pública francés lo llevó al archipiélago para investigar la supuesta relación entre los antiguos canarios y el tipo de Cro-Magnon. Realizó seis estancias en las islas entre 1876 y 1935. En 1884 encontró en El Museo Canario, fundado cinco años antes, una institución dirigida por Gregorio Chil y Naranjo que conservaba importantes conjuntos arqueológicos. Sus investigaciones abarcaron enterramientos, viviendas, grabados, figurillas y sellos de barro. En 1883 publicó un estudio monográfico de estos últimos, utilizando el nombre de pintaderas empleado en Santa Lucía de Tirajana.

Exploró y describió yacimientos de distintas islas. Algunos de esos testimonios adquirieron especial valor documental cuando los lugares fueron transformados o desaparecieron, como ocurrió con la necrópolis de La Isleta. Estudió asimismo los materiales reunidos por las sociedades científicas. En El Museo Canario ordenó y clasificó restos humanos, reunió evidencias de patologías óseas y catalogó cerámica y otros objetos indígenas. Sus donaciones bibliográficas, correspondencia, conferencias y publicaciones contribuyeron a conectar el museo con otros espacios científicos europeos.

Legado

La institución lo nombró director honorario en 1926. Ese año, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria acordó dedicarle una calle y reconocerlo como Hijo Adoptivo de Gran Canaria. En 1932 el museo dio su nombre a las salas de antropología física. Su libro Cinco años de estancia en las islas Canarias también recogió observaciones sociales, económicas y culturales. Su legado exige distinguir estas descripciones y catálogos de las hipótesis raciales con las que intentó explicar el pasado: la vinculación estrecha con los europeos paleolíticos pertenece a una interpretación histórica que el propio museo identifica como errónea.

Fuentes y contraste