La Hubara Canaria: Último Refugio en las Llanuras de Fuerteventura
La Hubara Canaria (Chlamydotis undulata fuerteventurae) es considerada por Martín Gómez y Cardona Sosa como el ave más grande de las llanuras canarias, destacando especialmente en la isla de Fuerteventura, donde ha encontrado su principal refugio debido a la degradación de su hábitat en otras islas[1].
Descripción y características
Según los autores, la hubara alcanza unos 64 cm de longitud y una envergadura cercana al metro y medio. Posee un plumaje mimético de tonos pardos oscuros, lo que le permite confundirse con el terreno y la vegetación de las llanuras majoreras. Durante la época de celo, el macho exhibe plumas blancas y negras a ambos lados del cuello y una cresta del mismo color, realizando la llamada “rueda” para cortejar a la hembra[1].
Su cabeza es plana y esquinada, con un pico corto y amarillento y grandes ojos negros. El cuello es largo y presenta líneas negras a los lados. Las alas son largas y redondeadas, con menos blanco que las avutardas europeas y africanas. Las patas, altas y fuertes, le permiten correr con agilidad, prefiriendo desplazarse a pie antes que volar, reservando el vuelo solo para situaciones de peligro[1].
Hábitat y distribución
La hubara es una especie sedentaria y localista, habitante de llanuras semidesérticas o con escasos matorrales. En Fuerteventura, se la encuentra en planicies arenosas, campos de cultivo de garbanzas y zonas de pedregal, mientras que en Lanzarote su presencia es más esporádica. Según los autores, la población más numerosa se localiza en Fuerteventura, con alrededor de cincuenta parejas en el momento de la publicación[1].
Reproducción y alimentación
La hubara construye su nido en el suelo, donde deposita de uno a tres huevos de color pardo claro manchados de pardo rojizo. La incubación, que dura unos 32 días, corre a cargo de la hembra, mientras el macho distrae a los posibles depredadores[1].
En cuanto a la alimentación, los autores señalan que es prácticamente omnívora: los adultos consumen principalmente partes verdes de plantas, granos y semillas, mientras que los jóvenes se alimentan casi exclusivamente de insectos y gusanos. La hubara muestra predilección por los cultivos de garbanzas, guisantes y coles, visitando estos campos al amanecer y al anochecer[1].
Amenazas y conservación
Según Martín Gómez y Cardona Sosa, la hubara ha sufrido una drástica reducción de su hábitat debido a la transformación de las zonas bajas para la agricultura, la urbanización y otras actividades humanas. La caza furtiva, el expolio de huevos y crías, y la falta de cultivos adecuados en sus hábitats han llevado a la especie al borde de la desaparición en varias islas[1].
Los autores destacan que Fuerteventura constituye el último refugio para la hubara y otras especies de las zonas bajas, subrayando la importancia de la conservación de estos espacios para la supervivencia de la avifauna canaria[1].
