ContemporáneaCienciaSiglo XIXMedicina clínica y salud pública

Médico e inspector de Sanidad

Médico formado en Madrid, dirigió el Hospital de San Lázaro y trabajó en la sanidad municipal. Fue segundo vicepresidente y presidente de El Museo Canario.

Primeros años

Vicente Ruano y Urquía nació en Agüimes el 3 de octubre de 1852. Falleció el 8 de agosto de 1924. Su carrera reunió la práctica médica, la administración sanitaria y la participación en la vida científica y política de Gran Canaria. Trabajó en Telde y Las Palmas, dirigió el Hospital de San Lázaro y asumió responsabilidades en El Museo Canario. Su trayectoria permite conocer una etapa en la que la atención hospitalaria, la inspección municipal y las sociedades culturales estaban estrechamente relacionadas.

Trayectoria histórica

Cursó la segunda enseñanza en el colegio de San Agustín de Las Palmas y estudió Medicina y Cirugía en la Facultad de San Carlos, en Madrid. Después se interesó por las enfermedades de la piel y completó su preparación junto a Olavide, especialista del Hospital de San Juan de Dios. Regresó a Canarias en 1877 y se estableció en Telde, donde su padre ejercía como notario. Allí fue nombrado médico titular. En 1884 trasladó su actividad a Las Palmas y continuó desarrollando su carrera clínica.

Tras la muerte de Domingo José Navarro y Pastrana, ocupó la vacante que este dejó en el Hospital de San Lázaro. Durante muchos años dirigió el establecimiento, destinado a pacientes con lepra. En algunas de sus habitaciones organizó una clínica quirúrgica junto al doctor Millares Cubas. Realizaron intervenciones como la pleurotomía y la talla hipogástrica, cuyos casos y comentarios clínicos aparecieron en la revista El Museo Canario. La experiencia terminó porque la actividad quirúrgica no podía compaginarse adecuadamente con la atención a una enfermedad contagiosa en el mismo hospital.

Fue subdelegado de Medicina e inspector municipal de Sanidad. Estas responsabilidades lo situaron en los asuntos de salud pública y en el asesoramiento del municipio. En 1923, cuando encabezaba la Jefatura Insular de Sanidad, se vio envuelto en el conflicto provocado por las medidas frente a un brote de peste bubónica en el Puerto de La Luz. Los concejales criticaron su aceptación de las decisiones de la administración central. El desacuerdo, estudiado a partir de las actas municipales y la prensa, terminó forzando su dimisión y muestra las tensiones entre autoridades locales y servicios sanitarios estatales.

También intervino en la política insular: dirigió el partido liberal ligado a León y Castillo desde abril de 1902 hasta diciembre de 1907. En El Museo Canario fue segundo vicepresidente durante el trienio de 1905 a 1907. Llegó además a presidir la sociedad y organizó un ciclo de conferencias con distintas personalidades; la documentación consultada no permite fijar aquí los límites completos de esa presidencia.

Legado

El reumatismo crónico restringió su actividad en sus últimos años. Al morir legó su biblioteca, que incluía trabajos profesionales propios, al Colegio Oficial de Médicos. El legado prolongó su vínculo con la profesión más allá de la asistencia a los pacientes. Su biografía combina así el desarrollo de la medicina clínica, las dificultades de la gestión sanitaria y la circulación del conocimiento en las instituciones culturales de Gran Canaria.

Fuentes y contraste