Plinio el Viejo
PrehispánicoHistoriaSiglo XXEl cronista que salvó el nombre de las Afortunadas

Naturalista y autor romano

Gayo Plinio Secundo, naturalista romano. Su Historia Natural (37 libros, presentada a Tito en el 77 d.C.) resume el saber de su época y conserva, en su libro VI, el informe perdido de la expedición de Juba II a Canarias, con los seis nombres de las «Afortunadas». No visitó el archipiélago: su papel fue el de transmisor. Murió en el 79 d.C. en Estabiae durante la erupción del Vesubio.

Primeros años

Gayo Plinio Secundo nació en el 23 o 24 d.C. en Novum Comum, la actual Como, en la Galia Transpadana, dentro de una familia de la orden ecuestre. Estudió retórica en Roma con Publio Pomponio Secundo y, a los veintiún años, comenzó una carrera militar en Germania como tribuno, llegando a prefecto de caballería en Castra Vetera, en el Bajo Rin. Participó en las campañas de Domicio Corbulón contra frisios y caucos y sirvió después en la expedición contra los catos. De aquellos años datan sus primeras obras, hoy perdidas: un tratado sobre el lanzamiento de jabalina a caballo, una vida de su maestro y una historia de las guerras germánicas en veinte libros.

Trayectoria histórica

De vuelta a Italia en el 59 d.C., inició la carrera administrativa propia de los caballeros: procurador en la Galia Narbonense, en África y en la Hispania Tarraconense, y prefecto del erario de Saturno en Roma. Bajo Vespasiano alcanzó su último y más célebre cargo, el de prefecto de la flota de Miseno, la base naval del Tirreno. Esa doble condición de administrador y mando naval le dio acceso a archivos imperiales de primer orden y a una red de informantes, viajes y lecturas que alimentarían su gran obra.

Esa obra es la Historia Natural, dedicada al emperador Tito y publicada en el 77 d.C.: treinta y siete libros que recorren astronomía, geografía, etnografía, zoología, botánica, medicina y mineralogía. Plinio compilaba a un ritmo feroz —confesaba leer mientras se aseaba—, contrastaba fuentes, señalaba lo que no había visto con sus propios ojos y ordenaba un saber disperso en miles de noticias. Su método mezcla autopsia, entrevistas y lectura crítica; no está exento de errores, pero ninguna otra obra antigua condensa tanto conocimiento.

Para Canarias, Plinio es el cronista esencial, no un actor: nada indica que visitara las islas. En el libro V recoge la expedición del procónsul Suetonio Paulino, que en el 41 d.C. cruzó el Atlas y describió pueblos como los Canarii; y en el libro VI (201-205) reproduce, casi con seguridad a través de un intermediario, el informe que Juba II de Mauritania escribió sobre su expedición atlántica. Allí se leen por primera vez los seis nombres del archipiélago —Canaria, que el relato deriva de los perros de gran tamaño que sus hombres capturaron para el rey; Nivaria, por la nieve de su gran montaña; Pluvialia, Capraria y las dos Junonias, con su templo de una sola piedra—, junto a distancias, rumbos y noticias de sus habitantes. Sin Plinio, ese capítulo de la historia canaria se habría perdido por completo.

Legado

Murió como vivió, en plena actividad. El 24 o 25 de agosto del 79 d.C., mientras comandaba la flota de Miseno, la erupción del Vesubio lo sorprendió navegando hacia las costas de la catástrofe para auxiliar a un amigo y observar el fenómeno; pereció en Estabiae, sofocado por los gases, según el relato que su sobrino, Plinio el Joven, dejó en sus cartas. Su sobrino heredó también su memoria: gracias a esa doble transmisión —la de la Historia Natural y la de las cartas—, el nombre que Juba II dio a las islas llegó intacto hasta la tradición medieval y moderna de Canarias.

Cronología

  1. 23 d.C.Nace en Novum Comum (Como), en la Galia Transpadana.
  2. 41 d.C.Registra en el libro V de su obra la expedición de Suetonio Paulino a través del Atlas.
  3. 77 d.C.Presenta a Tito la Historia Natural, su obra en treinta y siete libros.
  4. 79 d.C.Muere en Estabiae durante la erupción del Vesubio, al mando de la flota de Miseno.

Fuentes y contraste