ContemporáneaHistoriaSiglo XIXConservación de la memoria escrita

Médico, bibliotecario e investigador

Fundador y primer bibliotecario-archivero de El Museo Canario, reunió y copió documentos históricos y literarios que permitieron conservar parte del patrimonio escrito insular.

Primeros años

Juan Francisco de Padilla y Padilla nació en Las Palmas de Gran Canaria el 23 de agosto de 1826. Falleció en la misma ciudad en 1891. Médico, docente y bibliotecario, participó en la vida política y cultural grancanaria del siglo XIX. Su contribución más duradera estuvo ligada a la formación de El Museo Canario y a la recuperación de documentos históricos y literarios. Las copias que reunió conservaron textos cuya consulta resultaba difícil y facilitaron investigaciones posteriores sobre los escritores de las islas.

Trayectoria histórica

Cursó estudios en el Seminario Conciliar y en el colegio de San Agustín. En 1847 se trasladó a París para estudiar Medicina en la Sorbona. Allí entabló amistad con Gregorio Chil y Naranjo, que llegó al año siguiente, y participó en los acontecimientos revolucionarios de 1848. Completó también estudios de Ciencias Físicas en la Universidad de Caen. En 1858 concluyó su formación médica con una tesis sobre ginecología; regresó a Gran Canaria en 1859 y ejerció primero como médico titular de Gáldar, antes de establecerse en la capital insular.

Compaginó la práctica médica con la enseñanza del francés y de la geografía en el Instituto de Las Palmas. Fue secretario general de la Sociedad Económica de Amigos del País, participó en la Academia de Ciencias Médicas y en la organización de la Cruz Roja de Las Palmas, y trabajó como bibliotecario municipal. De convicciones republicanas federales, intervino en la revolución de 1868 y ejerció la alcaldía de Las Palmas en 1871. Posteriormente fue subgobernador del distrito de Gran Canaria. En sus últimos años se apartó de la actividad partidista y concentró su trabajo en las instituciones culturales.

Presidió la asamblea que constituyó El Museo Canario el 2 de septiembre de 1879. Ese día fue nombrado bibliotecario-archivero, un cargo considerado inamovible que desempeñó hasta su muerte. Organizó colecciones de ciencias naturales y reunió literatura canaria. Su colaboración con Chil incluyó la ordenación de los manuscritos de los Estudios históricos, climatológicos y patológicos de las islas Canarias, cuya publicación se realizaba por entregas. La biblioteca y el archivo del museo se beneficiaron así de una tarea cotidiana de búsqueda, copia y clasificación.

Legado

Reunió producciones de Graciliano Afonso, Rafael Bento y Travieso, Bartolomé Martínez de Escobar y otros autores. Un ejemplo concreto de su legado es la colección de 166 cuartillas con poesías de Agustina González y Romero, La Perejila. Néstor Álamo utilizó esas copias para publicar su obra en 1947. Padilla había muerto antes que la poeta y no pudo recoger sus composiciones finales, por lo que la colección conserva también los límites de su trabajo. Su importancia histórica reside en esa mediación documental: puso textos dispersos al alcance de otros lectores y estudiosos y contribuyó a dar continuidad a la memoria literaria e histórica de Canarias.

Fuentes y contraste