Conocida como la «isla bonita» o la «isla verde» por la abundancia de su vegetación, La Palma es, junto con El Hierro, la isla más joven del archipiélago canario: ambas se encuentran todavía en la fase juvenil de construcción en escudo, la etapa de crecimiento más rápido de una isla oceánica. Situada en el extremo noroccidental de las Canarias, es la más oceánica de todas, y esa posición la expone con mayor frecuencia a las borrascas atlánticas, convirtiéndola en la isla de mayor pluviosidad. Tiene forma de lágrima invertida: su eje mayor se extiende unos 46 kilómetros entre la Punta Juan Adalid y Fuencaliente, su anchura máxima ronda los 26 kilómetros y culmina a 2.426 metros en el Roque de los Muchachos. Pocas islas concentran tanto desnivel en tan poca superficie, y de esa desproporción nacen las pendientes extremas y los profundos barrancos que definen su paisaje.

El corazón de la isla es la Caldera de Taburiente, una inmensa depresión de unos ocho kilómetros de diámetro y desniveles de hasta 2.000 metros que ha dado nombre universal a las calderas volcánicas. Declarada Parque Nacional en 1954, alberga uno de los pinares mejor conservados de Canarias, con unas 4.690 hectáreas, protegido en buena parte gracias a los regantes de la Heredad de Argual y Tazacorte, interesados históricamente en conservar el acuífero. Sus paredes generan una red de arroyos y torrentes de intensa erosión hídrica que impide la formación de suelo, y todo el circo desagua hacia el mar por el barranco de las Angustias, la gran salida natural de la Caldera, cuyas aguas regaron desde el siglo XVI los cultivos de Argual, Tazacorte y Los Llanos.

La ciencia ha reconstruido el origen de este paisaje monumental. Los estudios geológicos de Juan Carlos Carracedo y sus colaboradores sobre La Palma y El Hierro muestran que la Caldera no es un cráter gigante, sino el resultado combinado de un deslizamiento gigante y de la erosión: hace unos 560.000 años el flanco occidental de la dorsal de Cumbre Nueva colapsó hacia el mar y abrió la depresión que hoy ocupa el Valle de Aridane; sobre la cicatriz creció después el volcán Bejenado, y un barranco encajado en la falla del deslizamiento fue ensanchándose hasta excavar la actual Caldera. El norte de la isla, mucho más antiguo, no ha sido rejuvenecido por erupciones modernas, y en él la escorrentía ha labrado profundos barrancos que se disponen radialmente desde la cumbre de Los Andenes.

En el punto culminante de ese anfiteatro de cumbres se alza el Roque de los Muchachos, a 2.426 metros, donde se sitúa el observatorio astrofísico que ha convertido a La Palma en uno de los centros astronómicos más prestigiosos del mundo, favorecido por unos cielos limpios y protegidos que ofrecen condiciones inmejorables para la observación de las estrellas. A estas alturas reina el clima de alta montaña: durante los inviernos suelen caer nevadas sobre los bordes de la Caldera, y la vegetación culmina en un bosque abierto de cedro canario y un matorral de cumbre dominado por el retamón, con endemismos tan raros como la violeta palmera o el rosal del guanche.

La mitad meridional pertenece a la dorsal de Cumbre Vieja, un eje volcánico joven cuyo paisaje ha sido moldeado por erupciones recientes, muchas de ellas históricas, y apenas está erosionado: en sus materiales permeables el agua se infiltra sin apenas dejar escorrentía, de modo que las redes de barrancos son aquí simples incisiones. Es el sector volcánicamente activo de la isla, donde hicieron erupción el San Antonio en 1677 y el Teneguía en 1971, y donde el 19 de septiembre de 2021 se abrió la erupción de Cumbre Vieja en la zona de Cabeza de Vaca, en El Paso, que duró 85 días hasta el 13 de diciembre y volvió a transformar el Valle de Aridane. El contraste entre el norte viejo y erosionado y el sur joven y volcánico es la clave para leer todo el relieve palmero.

Los vientos alisios explican la otra gran riqueza de la isla: el agua. Los mayores índices pluviométricos de Canarias se registran en la fachada palmera orientada al nordeste, donde entre los 500 y los 1.500 metros de altitud se superan los 1.000 litros por metro cuadrado al año. Las frecuentes precipitaciones y la permeabilidad del terreno alimentaron históricamente manantiales caudalosos, como los del interior de la Caldera o los de Marcos y Cordero, en el Barranco del Agua: hasta el siglo XIX la isla producía de forma natural unos veinte hectómetros cúbicos anuales, aunque las perforaciones emprendidas después para el regadío mermaron los nacientes. En esas medianías húmedas prospera la laurisilva, y el monteverde de Los Tilos, un bosque heredero de la era terciaria, fue declarado Reserva de la Biosfera, distinción ampliada más tarde al conjunto de la isla.

La costa es mayoritariamente acantilada y la verticalidad del relieve dificultó históricamente la instalación de puertos, lo que no impidió que Santa Cruz de La Palma, fundada en 1493 por el adelantado Alonso Fernández de Lugo, se convirtiera en un puerto atlántico de primer orden. Hoy la población insular, estabilizada en torno a los 80.000 habitantes, se concentra en dos villas de unos veinte mil vecinos: Santa Cruz de La Palma, la capital, en la costa este, y Los Llanos de Aridane, en el fértil valle occidental abierto por el antiguo deslizamiento. Las plataneras ocupan unas 4.000 hectáreas repartidas entre ambas vertientes, y junto a ellas se sitúan los principales enclaves turísticos, Los Cancajos y Puerto Naos. En el extremo sur, las salinas y el faro de Fuencaliente cierran, entre coladas recientes y playas de arena negra, el mapa de una isla que sigue creciendo.

Claves de esta sección

La isla joven y empinada

Junto con El Hierro, La Palma está aún en fase juvenil de escudo: alcanza 2.426 m en el Roque de los Muchachos en un eje de solo 46 km, lo que explica sus pendientes extremas y barrancos profundos.

Caldera de Taburiente

Depresión de unos ocho kilómetros de diámetro y paredes de hasta 2.000 m, Parque Nacional desde 1954, que dio nombre universal a las calderas volcánicas y desagua por el barranco de las Angustias.

El deslizamiento de Cumbre Nueva

Hace unos 560.000 años el flanco occidental de Cumbre Nueva colapsó hacia el mar, abriendo el Valle de Aridane; sobre la cicatriz creció el Bejenado y la erosión excavó la actual Caldera.

Roque de los Muchachos

A 2.426 m, con nieves invernales y matorral de cumbre endémico, acoge el observatorio astrofísico que ha hecho de La Palma una referencia astronómica mundial bajo cielos protegidos.

Cumbre Vieja, dorsal activa

El sur joven y permeable concentra el volcanismo histórico: San Antonio (1677), Teneguía (1971) y la erupción de 2021 en El Paso, que duró 85 días y transformó el Valle de Aridane.

Alisios, agua y laurisilva

Es la isla más lluviosa del archipiélago, con nacientes caudalosos como Marcos y Cordero; el monteverde de Los Tilos fue declarado Reserva de la Biosfera, título luego ampliado a toda la isla.

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Fuentes