Entre 1828 y 1830, Philip Barker Webb realizó extensas campañas de herborización en las Islas Canarias, acompañado principalmente por Sabino Berthelot. Según el relato recogido por Wildpret de la Torre, Wolfredo, tras trabajar cuatro meses en Madeira, Webb llegó a Tenerife en agosto de 1828 con la intención inicial de permanecer solo unos días, motivado por una expedición proyectada a Brasil[1].
Durante su estancia en Tenerife, Webb residió primero en el Puerto de la Cruz y luego en La Laguna, desde donde realizó numerosas excursiones botánicas por la isla. Una de las más significativas fue su encuentro casual con Sabino Berthelot en el Barranco de Tahodio, lo que marcó el inicio de una estrecha colaboración científica[1]. Berthelot relata que ambos compartían gustos, edad y una forma de ser similar, lo que facilitó su trabajo conjunto en la recolección y estudio de la flora canaria[1].
Las campañas de herborización incluyeron recorridos por el Valle de Güímar, los volcanes de Los Roques, los Barrancos de Badajoz y de Las Aguas, la Montaña Grande, Arico, Granadilla, Vilaflor y otras zonas de Tenerife. En estas expediciones, Webb y Berthelot recolectaron plantas y animales, además de registrar datos climáticos y observaciones etnográficas[1]. Berthelot destaca la colaboración de guías nativos y arrieros, así como la compañía del dibujante inglés J.J. Williams, quien ilustró muchos paisajes insulares[1].
En noviembre de 1828, ambos naturalistas iniciaron una importante campaña en el sur y oeste de Tenerife, estableciéndose en lugares como Arico y Vilaflor. Allí, el cura local participó activamente en las excursiones, y se relatan anécdotas sobre la dificultad de acceso a ciertas zonas y el descubrimiento de especies hasta entonces desconocidas para la ciencia, según Berthelot[1].
Tras recorrer Tenerife, Webb y Berthelot emprendieron viajes a otras islas del archipiélago. En mayo de 1829 partieron hacia Lanzarote, donde establecieron su base en Arrecife y exploraron regiones como Haría, Famara y La Graciosa. Posteriormente, viajaron a Fuerteventura, visitando Puerto de Cabras, Antigua, Betancuria y el valle de Río Palmas. En Gran Canaria, se asentaron en Las Palmas y realizaron excursiones a la Caldera de Bandama, Telde, Valsequillo, Tejeda, Teror, Agaete, La Aldea de San Nicolás y Gáldar[1].
Finalmente, en 1830, exploraron La Palma, donde atravesaron la isla desde Santa Cruz hasta Los Llanos y Argual, y realizaron una expedición al interior de La Caldera. Según la fuente, estas campañas de herborización permitieron a Webb y Berthelot reunir una de las colecciones botánicas más completas de la época sobre la flora canaria, sentando las bases para la posterior publicación de la “Historia Natural de las Islas Canarias”[1].
