Introducción
El “Catálogo preliminar de los líquenes de las Islas Canarias” de Champion y Sánchez-Pinto, publicado en 1978, representa un esfuerzo sistemático por documentar la diversidad liquénica del archipiélago mediante una metodología rigurosa y colaborativa. El objetivo principal de este catálogo era contribuir al estudio de la flora liquénica de las islas, apoyando el trabajo del Museo de Ciencias Naturales de Santa Cruz de Tenerife[1].
Recolección y Procedencia de los Ejemplares
Según los autores, la lista de especies se compone de dos fuentes principales: (a) líquenes recolectados por C. L. Champion entre 1967 y 1975, identificados por P. W. James y depositados en el herbario del British Museum, y (b) especies descritas en la literatura, principalmente por Tavares (1952) y Klement (1965)[1]. Los ejemplares recolectados directamente fueron considerados fundamentales para asegurar la validez de las identificaciones, mientras que las referencias bibliográficas se incluyeron para ampliar el alcance del catálogo.
Identificación y Validación de Especies
La identificación de los ejemplares recolectados fue realizada por el especialista P. W. James, lo que aportó un alto grado de fiabilidad a la lista. Sin embargo, los autores advierten que no fue posible contrastar todas las referencias literarias con descripciones originales o especímenes, por lo que algunas especies podrían resultar sinónimos en el futuro[1].
Organización y Códigos de Distribución
El catálogo emplea un sistema de códigos para indicar la distribución insular de cada especie, utilizando letras para cada isla (por ejemplo, L para Lanzarote, F para Fuerteventura, T para Tenerife, etc.)[1]. Además, las especies tomadas exclusivamente de la literatura están señaladas con un triángulo, y se incluyen referencias a descripciones específicas en obras de Ducan (1970) y Poelt (1969) mediante las letras (D) y (P), respectivamente.
Colaboración Institucional y Recepción de Ejemplares
El Museo de Ciencias Naturales de Santa Cruz de Tenerife tenía como meta reunir en su herbario ejemplares representativos de todas las especies de líquenes presentes en Canarias. Los autores invitan a la comunidad científica a remitir ejemplares identificados para enriquecer la colección y mejorar el conocimiento sobre la flora liquénica del archipiélago[1].
Limitaciones Reconocidas
Champion y Sánchez-Pinto reconocen las limitaciones inherentes a un catálogo preliminar, especialmente en cuanto a la verificación de especies citadas solo en la literatura y la posibilidad de sinónimos. No obstante, consideran que la metodología empleada sienta las bases para futuras investigaciones y actualizaciones del inventario liquénico canario[1].
