La obra coordinada por Carmen Díaz Alayón y Marcial Morera en homenaje a Francisco Navarro Artiles resalta el papel fundamental de la oralidad en la transmisión del léxico canario. Según el análisis presentado en el volumen, la lengua hablada ha sido el principal vehículo para la conservación y difusión de palabras y expresiones propias de las Islas Canarias, muchas de las cuales no han tenido una presencia significativa en la lengua escrita[1].
En el contexto canario, la oralidad se manifiesta como una fuente primaria de información lingüística. El texto señala que la transmisión intergeneracional de términos y giros idiomáticos se ha realizado, en gran medida, a través de la comunicación cotidiana, familiar y comunitaria, lo que ha permitido la supervivencia de vocablos autóctonos y la adaptación de otros procedentes de diferentes influencias históricas[1].
Francisco Navarro Artiles, según recoge el homenaje, subraya que la oralidad no solo ha servido para mantener el léxico, sino también para enriquecerlo mediante la incorporación de nuevas formas y significados, fruto del contacto continuo entre hablantes de distintas islas y regiones[1]. Este proceso ha dado lugar a una variedad léxica notable, en la que conviven arcaísmos, canarismos y préstamos de otras lenguas, todos ellos transmitidos principalmente por vía oral.
El texto enfatiza que la documentación escrita del léxico canario es relativamente reciente y, en muchos casos, ha dependido de la labor de investigadores como Navarro Artiles, quienes han recogido y sistematizado palabras que hasta entonces solo circulaban en la tradición oral[1]. Se destaca la importancia de la recogida directa de testimonios orales para la elaboración de diccionarios y estudios lexicográficos sobre el español de Canarias.
Asimismo, el homenaje señala que la oralidad ha permitido la pervivencia de formas lingüísticas que, de otro modo, habrían desaparecido debido a la presión de la norma culta y la estandarización del español peninsular[1]. La lengua hablada ha funcionado como un espacio de resistencia y creatividad, en el que los hablantes han podido conservar y adaptar su patrimonio léxico.
En conclusión, el volumen editado por Díaz Alayón y Morera, en homenaje a Francisco Navarro Artiles, pone de relieve que la oralidad es un elemento clave para comprender la riqueza y diversidad del léxico canario, así como para valorar el papel de los hablantes en la transmisión y preservación de la identidad lingüística de las Islas Canarias[1].
