La pesca artesanal y la economía azul en La Gomera, El Hierro y Tenerife
La pesca artesanal ha desempeñado un papel fundamental en la historia y la cultura de las islas de La Gomera, El Hierro y Tenerife, constituyendo un pilar esencial de la economía local y de la identidad gastronómica del archipiélago[1]. Desde sus orígenes, la actividad pesquera estuvo ligada a la obtención de productos básicos y al apoyo a la agricultura, pero su consolidación como sector autónomo se produjo a finales del siglo XIX, con la aparición de las conserveras y el crecimiento del turismo[1].
En las primeras etapas, la pesca era una actividad complementaria para jornaleros y medianeros sin tierra, y su consumo se limitaba a lo que se obtenía mediante el marisqueo y la pesca a caña desde la costa, especialmente en periodos de baja actividad agrícola[1]. Sin embargo, la llegada de las conserveras a finales del siglo XIX asentó a las comunidades pesqueras en el sur de las islas y abrió un mercado local gracias a la llegada de veraneantes y turistas, lo que consolidó el consumo de pescado fresco y de variedades locales en restaurantes y hogares[1].
La economía azul, entendida como la valorización sostenible de los recursos marinos, encuentra en la pesca artesanal un ejemplo paradigmático en estas islas[1]. El proyecto “Dinamizando la economía azul: el patrimonio gastronómico marítimo de Tenerife, El Hierro y La Gomera” busca precisamente profundizar en la diversidad de los recursos marinos presentes en la cocina tradicional y fomentar el consumo responsable de productos locales[1].
La pesca artesanal se caracteriza por el uso de embarcaciones de pequeño calado y artes tradicionales, lo que permite una explotación sostenible y un bajo impacto ambiental[1]. En La Gomera, por ejemplo, la cofradía de Valle Gran Rey contaba en 2023 con una flota de 25 embarcaciones censadas, mientras que en El Hierro, la cofradía de Ntra. Sra. de los Reyes agrupaba a 40 embarcaciones que faenaban con técnicas artesanales[1]. En Tenerife, la flota artesanal alcanzaba las 235 embarcaciones, organizadas en 10 cofradías distribuidas por toda la isla[1].
La importancia de la pesca artesanal no solo radica en su aporte económico, sino en su papel en la conservación de la biodiversidad marina y en la transmisión de conocimientos y técnicas culinarias tradicionales[1]. Las recetas recogidas en el recetario “Entre olas” muestran la riqueza de preparaciones basadas en especies locales y en métodos de conservación como la salazón, el escabeche y el empotado en aceite[1].
El reto actual para la pesca artesanal y la economía azul en estas islas es mantener la viabilidad de las flotas locales frente a la competencia de productos importados y la presión sobre los recursos marinos[1]. La promoción del consumo de pescado local, la recuperación de técnicas tradicionales y la sensibilización sobre el valor nutricional y cultural de los productos del mar son estrategias clave para avanzar hacia una soberanía alimentaria y una economía más sostenible[1].
La experiencia de La Gomera, El Hierro y Tenerife demuestra que la pesca artesanal, lejos de ser una actividad del pasado, sigue siendo un motor de desarrollo económico, social y cultural, y un ejemplo de cómo la economía azul puede contribuir a la sostenibilidad y a la valorización del patrimonio gastronómico insular[1].
