Uno de los aspectos más destacados en la arqueología de Tenerife es la presencia de escondrijos en zonas de alta montaña, especialmente en Las Cañadas del Teide y áreas aledañas. Según González Antón, Rafael; Rosario Adrián, Mª Candelaria; Arco Aguilar, Mª Mercedes del, la mayoría de las vasijas completas, semicompletas y restos cerámicos significativos conservados en museos y colecciones particulares, como la de Hermógenes Afonso, provienen de estos contextos arqueológicos peculiares denominados ‘escondrijos’[1].
La hipótesis principal, expuesta por Diego Cuscoy y recogida en el catálogo, sostiene que estos escondrijos se originaban cuando los pastores indígenas, al desplazarse con su ajuar, ocultaban sus objetos en grietas y oquedades de la montaña para la temporada siguiente. Si el pastor no regresaba, estos objetos quedaban abandonados y, con el tiempo, olvidados, lo que ha permitido su conservación hasta la actualidad[1].
Los materiales hallados en estos escondrijos suelen ser cerámicas de uso cotidiano, como vasijas para leche y agua, que reflejan la vida pastoril de las poblaciones indígenas de Tenerife. La colección Hermógenes Afonso incluye numerosos ejemplos de estas piezas, muchas de ellas reconstruidas a partir de fragmentos encontrados en dichos contextos[1].
El catálogo señala que nunca se han encontrado en un mismo escondrijo vasijas con mamelones junto a vasijas con mango cilíndrico, lo que sugiere, según los autores, una posible diferenciación funcional o cronológica entre los tipos cerámicos depositados[1]. Además, se destaca la ausencia de bases planas en estas cerámicas, predominando los fondos cónicos o semiesféricos, lo que facilita su acomodación en el terreno irregular de la montaña[1].
En cuanto a la interpretación de estos depósitos, el catálogo recoge también una hipótesis alternativa propuesta por Tejera Gaspar, que sugiere que algunos escondrijos podrían haber tenido un carácter ritual, similar a prácticas de pueblos bereberes, y no solo doméstico[1]. Sin embargo, la explicación más aceptada en el momento de la publicación sigue siendo la del ajuar pastoril abandonado.
La colección Hermógenes Afonso documenta la variedad y el estado de conservación de las piezas encontradas en estos escondrijos, proporcionando información valiosa sobre la tecnología cerámica, los usos cotidianos y las prácticas de ocultamiento de las poblaciones indígenas de Tenerife[1].
