La momificación practicada por las poblaciones indígenas de Tenerife ha sido objeto de estudio en el marco del Proyecto CRONOS, impulsado por el Museo Arqueológico y Etnográfico de Tenerife desde 1989[1]. Este proyecto se propuso abordar de manera sistemática y multidisciplinar el análisis de las momias guanches, incluyendo la investigación de los métodos empleados para su conservación.
Según Rafael González Antón, Conrado Rodríguez Martín y Fernando Estévez González, hasta la década de 1980 la información sobre los rituales funerarios y la momificación guanche provenía casi exclusivamente de fuentes escritas de los siglos XV al XVII, en las que se mencionan hasta diez métodos diferentes atribuidos a los guanches[1]. Sin embargo, los autores subrayan que estas fuentes históricas no siempre reflejan la realidad arqueológica, por lo que el estudio directo de las momias es fundamental.
En los análisis realizados sobre las momias conservadas en el Museo Arqueológico de Tenerife, se observó que, en ningún caso, se practicaron incisiones en los cuerpos y que las vísceras se encontraban “in situ”, lo que descarta la evisceración como parte del proceso de momificación en estos ejemplares[1]. Este hallazgo contradice algunas de las descripciones históricas y sugiere una técnica de conservación diferente a la egipcia, donde la extracción de órganos era habitual.
Además, se identificaron sustancias asociadas a la conservación de los cadáveres, extraídas de algunas momias y analizadas en el Museo de Ciencias Naturales de Tenerife. Entre estas sustancias se encontraron lapilli rojo, grasa de cabra solidificada, restos de sangre de drago y algunas semillas[1]. Estas evidencias apuntan a la utilización de materiales locales con posibles propiedades desecantes o conservantes.
El estudio geográfico de los yacimientos funerarios, realizado en colaboración con el Departamento de Geografía Física de la Universidad de La Laguna, reveló que la orientación y las condiciones ambientales de las cuevas favorecían en muchos casos la conservación natural de los cuerpos[1]. Así, la momificación guanche parece combinar factores ambientales con la aplicación de sustancias específicas.
Se realizaron experimentos de momificación en laboratorio con ratas, siguiendo la metodología propuesta por Garner, utilizando las mismas sustancias identificadas en las momias. Los resultados mostraron que era posible momificar ciertas partes de la anatomía de los roedores, aunque nunca se logró la conservación de las vísceras[1].
En conclusión, los métodos de momificación guanche documentados en Tenerife, según el análisis directo de las momias y los experimentos realizados, se caracterizan por la ausencia de evisceración, el uso de sustancias naturales y la influencia de factores ambientales, diferenciándose así de otras tradiciones de momificación conocidas[1].
