La investigación arqueológica en Guía de Isora ha revelado una notable riqueza en yacimientos funerarios guanches, destacando la variedad de necrópolis y prácticas asociadas al enterramiento de los antiguos habitantes de la zona[1]. Según Soler Segura, Javier y su equipo, estos hallazgos han permitido matizar y ampliar el conocimiento tradicional sobre la sociedad guanche en el suroeste de Tenerife.
Uno de los descubrimientos más relevantes es la cueva de Majagora, localizada en 1974 durante unas obras en el malpaís de Guía de Isora. Esta cueva, situada a 850 metros sobre el nivel del mar, contenía restos humanos correspondientes a al menos once individuos, aunque estudios posteriores identificaron hasta 35. Los cuerpos estaban depositados sobre una cama vegetal de sabina y no presentaban ajuar funerario ni signos de momificación, lo que, según Luis Diego Cuscoy, reflejaría las limitadas condiciones de vida del grupo humano que ocupó esta parte de la isla[1].
Otro caso destacado es la necrópolis de Ucazme, ubicada en el Barranco del Retamar (Adeje, aunque en ocasiones atribuida a Guía de Isora). Se trataba de un enterramiento colectivo en un abrigo rocoso, con evidencias de rituales de amortajamiento y momificación parcial. El análisis bioantropológico identificó siete individuos, hombres y mujeres, con signos de esfuerzo físico intenso, lo que coincide con las labores de pastoreo y agricultura descritas para la comarca. Además, se documentaron prácticas de descarnamiento intencional y tinción ósea, así como la posible existencia de un culto al cráneo, dada la ausencia de estos en algunos enterramientos[1].
La cueva de Chajora, situada cerca del Pico Viejo, es otro ejemplo de enterramiento individual, donde se halló un esqueleto sobre una cama de ramas de escobón y retama, acompañado de una lasca de obsidiana. El cadáver estaba orientado de este a oeste y protegido por un pequeño murete de piedra seca[1].
En la década de 1990 y 2000, nuevas prospecciones permitieron identificar más yacimientos funerarios, como la cueva La Canal en el Barranco de Erques, con restos de al menos tres individuos, uno de ellos una mujer momificada. También se recuperaron restos óseos en la cueva de Los Almendros (Las Chamuscadas), donde se hallaron cinco cráneos y un cuerpo casi entero sobre un lecho de madera[1].
Estas evidencias muestran la diversidad de prácticas funerarias guanches en Guía de Isora, que incluían tanto enterramientos colectivos como individuales, el uso de camas vegetales, la ocasional momificación y el acondicionamiento de las cuevas mediante muros de piedra seca. La ausencia o presencia de ajuar, así como las diferencias en los rituales, reflejan la heterogeneidad social y económica de los grupos guanches en la comarca[1].
Finalmente, los estudios bioantropológicos realizados sobre los restos humanos de estas necrópolis han permitido conocer aspectos demográficos, de salud y de organización social de la población guanche del sur de Tenerife, aportando una visión más compleja y matizada de su vida y muerte en el territorio de Guía de Isora[1].
