La cerámica guanche de Tenerife: técnicas y tipologías en la colección Hermógenes Afonso - Arqueología
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Arqueología
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La cerámica guanche de Tenerife constituye una de las manifestaciones más relevantes de la cultura material aborigen, y la colección Hermógenes Afonso (HUPALUPA) es un referente fundamental para su estudio. Esta colección, depositada en el Museo Arqueológico de Tenerife, se compone principalmente de cerámicas procedentes de la isla, muchas de ellas de tipología excepcional, y permite analizar en profundidad las técnicas, materiales y formas empleadas por los antiguos habitantes[1].

El material base de la cerámica guanche es la arcilla, que en Canarias presenta una gran variedad en cuanto a composición y propiedades físicas. La arcilla, mezclada con agua y desgrasantes de origen volcánico como sanidinas y plagioclasas, se transforma en una masa plástica apta para el modelado. Los desgrasantes, de diferentes tamaños de grano, determinan la calidad de la pasta y la funcionalidad de la pieza final. Según la granulometría, las pastas pueden clasificarse en cuidadas, semicuidadas y toscas, predominando las dos primeras en la cerámica guanche[1].

El proceso de fabricación era completamente manual, sin uso de torno, siguiendo la tradición paleobereber. Las piezas se modelaban mediante la técnica del urdido, a mano, y en ocasiones mediante ahuecamiento. El trabajo era realizado exclusivamente por mujeres, una tradición que se ha mantenido hasta tiempos recientes en la alfarería insular[1].

Tras el modelado, la pieza pasaba por varias fases de tratamiento: raído, espatulado y alisado, operaciones destinadas a dar la forma definitiva y suavizar la superficie. La cocción se realizaba en hornos rudimentarios, generalmente hoyos en la tierra rodeados de piedras, utilizando leña blanda y hojarasca como combustible. El proceso constaba de cuatro fases: resudamiento, cochura a pequeño fuego, cochura a gran fuego y enfriamiento. La temperatura alcanzada oscilaba entre 650º y 900ºC, lo que confería a las piezas una fragilidad característica[1].

La coloración de la cerámica guanche es irregular, resultado de la atmósfera de cocción y la composición de la pasta. Predominan los colores oxidantes (rojo, ocre, naranja) sobre los reductores (negro, grisáceo), con una proporción de tres a uno, según los estudios de Diego Cuscoy[1].

En cuanto a las formas, predominan las vasijas semiesféricas y ovoides, con bordes reentrantes o rectos y fondos cónicos. Los apéndices más comunes son los mangos macizos de tendencia cilíndrica, a menudo con agujero ciego, y los vertederos de sección cónica o cilíndrica. La decoración es sencilla y se concentra en el borde y la parte superior de las piezas, empleando técnicas incisas, acanaladas e impresas para crear motivos geométricos[1].

La colección Hermógenes Afonso incluye ejemplos destacados de estas tipologías, como recipientes elipsoidales con apéndices tipo oreja y vertederos, decorados con acanaladuras paralelas y horizontales, así como microcerámicas y piezas de madera asociadas a la industria guanche[1].

Fuentes