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Militar, senador y custodio del Archivo Acialcázar

Militar y senador por Canarias, presidente de instituciones grancanarias y continuador del Archivo Acialcázar, que amplió y abrió a la investigación.

Primeros años

Francisco de Quintana y León nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1858. Militar, senador y marqués de Acialcázar, desarrolló también una actividad sostenida en las instituciones culturales de la isla. Su aportación al conocimiento del pasado canario estuvo vinculada a la conservación de documentos, la formación de una biblioteca y la apertura de su archivo a otros investigadores. No se limitó a reunir materiales: la necrológica publicada por El Museo Canario destaca su trabajo de ordenación, anotación y restauración documental.

Trayectoria histórica

Estudió en el Colegio de San Agustín, dirigido por el doctor López Botas, y siguió la carrera militar en el arma de Infantería. Prestó servicio en guarniciones de Canarias y de la Península. En 1896 fue destinado al Ejército de Cuba, donde permaneció hasta 1898; después volvió a desempeñar destinos militares en las islas. Alcanzó el grado de coronel antes de cesar en el servicio activo por edad. La revista del Museo lo describe, al morir, como general de brigada honorario. Su trayectoria pública incluyó asimismo un puesto de diputado provincial por un distrito de Gran Canaria.

Participó en la fundación e instalación de El Museo Canario, ayudando a sus organizadores, y recibió la categoría de socio fundador. Más adelante integró las juntas directivas del Gabinete Literario, la Real Sociedad Económica de Amigos del País y el propio Museo. Presidió estas dos últimas entidades durante varios años, según el testimonio institucional de 1946. Fue también consejero y presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria. El Archivo del Senado acredita su representación de la provincia de Canarias en las legislaturas de 1921 y 1922, con elección general en enero de 1921 y juramento en abril del mismo año.

Su interés por la historia y la genealogía comenzó en la juventud. Durante sus destinos militares visitó archivos y bibliotecas, adquirió libros y copió documentos. Continuó la organización por apellidos del archivo familiar iniciada por su padre, Antonio de Quintana y Llarena, y amplió sus fondos. La tesis de Judit Gutiérrez de Armas sitúa esta labor dentro de la transformación de los archivos familiares en recursos para la investigación histórica. La elaboración posterior de un fichero que cruzaba personas, documentos y signaturas correspondió a su hijo Gonzalo, y no debe atribuirse a Francisco.

Legado

La necrológica subraya que facilitaba documentación a estudiosos y visitantes interesados en consultar o copiar materiales. Fue correspondiente de la Real Academia de la Historia a propuesta del Museo, donde ostentaba además las categorías de socio protector y presidente de honor. Falleció en Las Palmas de Gran Canaria el 2 de abril de 1946. La fecha se documenta expresamente en la revista contemporánea, cuya noticia reúne su actividad militar, institucional y archivística.

Fuentes y contraste