La Graciosa es la isla mayor del Archipiélago Chinijo, un conjunto de pequeñas islas situado al norte de Lanzarote. Según la descripción geológica del archipiélago canario, el conjunto chinijo tiene una superficie aproximada de unos 40 km² y, además de La Graciosa, comprende Alegranza, Montaña Clara, el Roque del Infierno o del Oeste y el Roque del Este. La Graciosa ocupa 26,6 km² y es la única de estas islas que cuenta con núcleos de población.

La isla entra en la historia escrita con la llegada de los normandos en 1402. Según Le Canarien, la crónica de la conquista de Jean de Béthencourt y Gadifer de la Salle, la expedición partió de Cádiz y, tras ocho días de navegación, alcanzó primero la isla de La Graciosa; desde allí pasó a Lanzarote, donde los conquistadores fueron bien recibidos y establecieron el asentamiento que llamaron Rubicón. En su puerto fondeó la nave Tajamar, hasta la que el traidor Bertin condujo a sus cómplices, aprovechando la ausencia de Gadifer, que se hallaba en la isla de Lobos, para prometer al maestre la captura de cuarenta de los mejores hombres de Lanzarote. La propia crónica describe la costa de Lanzarote que mira hacia La Graciosa como tan inaccesible que resultaría imposible penetrarla por la fuerza.

El origen del nombre se encuentra también en la época de la conquista. El cronista fray Juan de Abreu Galindo, en su Historia de la conquista de las siete islas de Gran Canaria (1632), explica que la isla se llamó así porque forma con Lanzarote un canal profundo y agradable a la vista; la gracia de ese canal dio nombre a la isla. Esta proximidad a Lanzarote —separada por el estrecho brazo de mar conocido como El Río, que sirvió históricamente de fondeadero abrigado— ha marcado siempre su historia.

Durante los siglos modernos, el entorno de La Graciosa fue escenario del peligro corsario que azotó las Canarias Orientales. El propio Abreu Galindo señala que la isla de Lobos, entre Lanzarote y Fuerteventura, servía de refugio a navíos corsarios. En el siglo XVIII, la piratería norteafricana recorrió estas aguas con especial intensidad: argelinos y corsarios de Salé atacaron Lanzarote y sus costas vecinas entre finales del siglo XVI y mediados del XVIII. En octubre de 1724, un patache holandés capturado por corsarios argelinos llegó a Lanzarote; según el relato conservado en las actas de las I Jornadas de Historia de Fuerteventura y Lanzarote, los renegados que conspiraban para devolver la nave a tierra cristiana acordaron el plan en las inmediaciones del río de La Graciosa. Allí, don Rodrigo Peraza bajó a la embarcación haciéndose pasar por francés, invitó a los corsarios a desembarcar y, una vez en la lancha, se apoderó del sable de uno de ellos, mató al capataz y logró la rendición del resto. El canal de La Graciosa aparece así como un punto geográfico clave en la defensa contra la piratería.

A lo largo del siglo XIX y principios del XX, el interés por La Graciosa pasó de la defensa militar a la colonización y el aprovechamiento económico. Antonio María Manrique, en un artículo de La Vida Marítima citado en las I Jornadas, vinculó el desarrollo del llamado El Río con el poblamiento y progreso de La Graciosa, llegando a proponerla como lugar privilegiado para sanatorios marítimos y como pieza defensiva del Archipiélago. En 1888 intentó, sin éxito, obtener una concesión para colonizar la isla; la iniciativa fue privada y no encontró respaldo en el Gobierno. La pesca, por su parte, constituyó el eje de la vida económica de las llamadas islas menores del oriente canario, según refleja el estudio de una balandra canaria en la pesca sahariana entre 1926 y 1942.

El poblamiento estable de La Graciosa es, de hecho, muy tardío. Tras siglos sin población permanente, el origen del actual pueblo se sitúa hacia 1880, cuando se instaló una industria conservera de pescado en lo que hoy es Caleta de Sebo, según recoge el estudio histórico y geográfico de la isla citado en las VIII Jornadas de Estudios sobre Lanzarote y Fuerteventura. Desde entonces, la actividad pesquera ha sido fundamental para la población graciosera. El segundo núcleo, Pedro Barba, situado al norte de la isla, tiene sus orígenes en la primera mitad del siglo XX y apenas ha crecido desde entonces: pasó de 17 edificaciones en 1950 a 23 en 1995, hoy convertidas en pequeños chalets de uso temporal que permanecen desocupados durante gran parte del año.

La singularidad natural del entorno ha determinado su historia más reciente. En 1987, los Islotes y Riscos de Famara fueron declarados primer Parque Natural Marítimo-Terrestre de España, y la Ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias, fijó la actual delimitación del Parque Natural del Archipiélago Chinijo. Dentro de ese espacio protegido, Caleta de Sebo concentraba a finales del siglo XX el 68% de la población residente, y la gestión de la reserva de pesca de los islotes ha sido objeto de un diálogo constante y cordial entre la administración y los pescadores gracioseros.

En la actualidad, La Graciosa forma parte administrativamente del municipio de Teguise, en Lanzarote, y sus habitantes reciben el gentilicio de gracioseros. En 2018 fue reconocida oficialmente como la octava isla habitada del archipiélago canario, culminación de años de reivindicaciones vecinales en favor de una mayor autonomía y representación. Conocida por ello como 'La Octava Isla', cuenta con dos núcleos de población, Caleta de Sebo y Pedro Barba, separados por unos tres kilómetros, y una población que no llega a seiscientos habitantes, lo que subraya el carácter reducido y singular de esta isla, cuya historia ha estado determinada por la pesca, la estrategia defensiva y su vínculo permanente con Lanzarote.

Claves de esta sección

Archipiélago Chinijo

La Graciosa, la mayor del grupo con 26,6 km², forma con Alegranza, Montaña Clara y los roques un archipiélago de unos 40 km² al norte de Lanzarote.

Llegada normanda (1402)

Según Le Canarien, la expedición de Jean de Béthencourt y Gadifer de la Salle alcanzó La Graciosa tras ocho días de navegación desde Cádiz antes de pasar a Lanzarote; en su puerto fondeó la nave Tajamar.

Piratería norteafricana

En 1724, cerca del río de La Graciosa, don Rodrigo Peraza engañó y rindió a corsarios argelinos que habían capturado un patache holandés.

Fundación pesquera

El poblamiento estable nació hacia 1880 con una industria conservera de pescado en la actual Caleta de Sebo; en 1888 Antonio María Manrique intentó sin éxito una concesión para colonizar la isla.

Protección natural

Los Islotes y Riscos de Famara fueron declarados en 1987 primer Parque Natural Marítimo-Terrestre de España, y la Ley 12/1994 fijó la delimitación del Parque Natural del Archipiélago Chinijo.

La octava isla

Pertenece a Teguise, fue reconocida en 2018 como octava isla habitada de Canarias, tiene dos núcleos (Caleta de Sebo y Pedro Barba) y una población inferior a seiscientos habitantes.

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Fuentes