Garajonay, laurisilva, barrancos y acantilados hacen de la isla un espacio clave para estudiar monteverde y aislamiento.

Bosques húmedos, laderas profundas y un lenguaje silbado que viaja de barranco en barranco.

Entre sus referencias principales destacan Silbo Gomero, Garajonay, Escala atlántica, que ayudan a conectar paisaje, memoria y vida cotidiana. La naturaleza insular debe entenderse como una relacion entre ecosistemas y usos humanos, no como un decorado separado de la historia.

Claves de esta sección

Parque Nacional de Garajonay

Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1986, alberga la laurisilva mejor conservada del mundo; su niebla permanente, biodiversidad y antigüedad geológica lo hacen excepcional.

Laurisilva: bosque de niebla

La laurisilva de La Gomera es la más densa y continua del archipiélago; fayas, tilos, viñatigos y mocanes forman un dosel cerrado que retiene agua y alimenta los barrancos.

Barrancos como corredores ecológicos

Los barrancos gomeros conectan el núcleo forestal con el litoral, creando gradientes de vegetación y hábitats que permiten la supervivencia de especies endémicas sensibles.

Costa y fondos marinos

El litoral de La Gomera, poco alterado por el turismo masivo, conserva praderas de posidonia y fondos con riqueza biológica; las tortugas y cetáceos son avistados con frecuencia.

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