La obra de Agustín Millares Torres, Biografías de canarios célebres, ofrece una visión detallada de la organización social de la Gran Canaria prehispánica, haciendo especial hincapié en la existencia de un sistema de castas claramente definido y en el papel dominante de la nobleza guerrera en la isla antes de la conquista europea [1].
Según la fuente, la sociedad de Gran Canaria estaba estructurada en dos grandes grupos: una casta de privilegiados, formada principalmente por nobles y guerreros, y una clase de esclavos o personas de origen humilde. Millares Torres afirma: “Ya en esta naciente sociedad, como en todas las que registra la historia antigua, se encontraba desarrollado por completo el principio de la división en castas y, por consiguiente, la absoluta separación en dos razas: una de privilegiados, otra de esclavos” [1].
La nobleza guerrera era la clase dominante, encargada del ejercicio de las armas, la organización militar y la posesión de tierras y ganados, que constituían las principales fuentes de riqueza en la isla. El autor señala: “Los primeros, cuyo solo ejercicio era el de las armas, organizados fuertemente y dueños del terreno y de los ganados, únicas fuentes de riqueza del país, impusieron desde luego la ley del más fuerte a los que la casualidad del nacimiento había relegado a la clase inferior” [1].
Este sistema de castas, según Millares Torres, se mantuvo durante siglos debido al aislamiento geográfico de la isla y la falta de influencia externa significativa antes de la llegada de los europeos. El autor indica que “los progresos de la civilización eran nulos, como es fácil de concebir, en una isla tan apartada y desconocida cual lo era entonces Gran Canaria, y aquel estado de desnivel social se perpetuó sin duda durante muchos siglos, sin que mejorase ni variara la triste condición de la clase proletaria” [1].
La nobleza guerrera no solo controlaba los recursos materiales, sino que también tenía un papel destacado en el gobierno de la isla. Millares Torres describe un sistema político en el que el soberano estaba asesorado por un consejo de nobles o guerreros, cuyo voto era respetado: “El gobierno que regía estos estados era, si se nos permite la frase, una monarquía patriarcal, templada por un consejo de nobles o guerreros, cuyo voto era siempre respetado por el soberano” [1].
La fuente también recoge que la movilidad social era extremadamente limitada. Sin embargo, en contextos de crisis o agitación, como en el caso de Doramas, era posible que individuos de origen humilde alcanzaran posiciones de poder gracias a su valor y habilidades, aunque esto era la excepción y no la norma [1].
En resumen, el sistema de castas y la supremacía de la nobleza guerrera definieron la estructura social y política de la Gran Canaria prehispánica, según el análisis de Agustín Millares Torres, quien documenta la rigidez de estas divisiones y su impacto en la vida de los antiguos canarios [1].
