El estudio de la vida cotidiana de los antiguos habitantes de Gran Canaria, según Agustín Millares Torres, revela detalles sobre su alimentación, vestimenta y costumbres sociales en el último tercio del siglo XIV [1].
La alimentación básica de los antiguos canarios estaba centrada en el cultivo de la cebada. Según la fuente, “Conocíase en el país el cultivó de la cebada, cuyo grano, después de tostado, molían entre unas piedras preparadas al efecto, para formar la harina que, con el nombre de gofio, constituía uno de sus principales alimentos” [1]. Además, entre las frutas que se producían espontáneamente en la isla, se destacaban los higos, que se conservaban secos en cestas tejidas con hojas de palma [1].
En cuanto a la vivienda, Millares Torres describe que las casas eran “edificios construidos con piedras cuadradas, cuyas paredes estaban revestidas interiormente con hermosas piezas de madera”. También se utilizaban cuevas situadas en lugares escarpados y agrestes, consideradas más cómodas y saludables que las casas [1].
Respecto a la vestimenta, los antiguos canarios vestían “toneles de hojas de palma o de juncos, primorosamente tejidos, de una tercia de longitud, que llamaban tamarcos, pintados a veces de amarillo y rojo”. No usaban calzado y llevaban el cabello largo como signo de nobleza, cubriéndose con él frecuentemente el rostro [1].
El lenguaje de los canarios era descrito como “dulce y armonioso”, y eran muy aficionados al canto y al baile. Millares Torres señala que “muchos años después de la conquista, se consideraba célebre el baile canario, que acompañaban con una especie de melópea, en que la poesía ruda y expresiva del pueblo conquistado tomaba también una parte muy principal” [1].
La sociedad estaba compuesta principalmente por pastores y guerreros, que dividían su tiempo entre el cuidado de los ganados y el ejercicio de las armas. Las armas ofensivas incluían “una maza o magado terminado en dos gruesas bolas, rodeadas de pedernales afilados, que llamaban tabonas; un hacha de combate, cuyo filo era formado con un trozo de jaspe o de obsidiana, y una lanza de tea, endurecida al fuego”. Como armas defensivas, solo conocían el escudo de corteza de drago y el tamarco revuelto en el brazo izquierdo [1].
La descripción física de los antiguos canarios, según la fuente, los presenta como “audaces, inteligentes, esencialmente hermosos, de elevada estatura, de desarrolladas proporciones, tez morena, ojos generalmente azules y cabello rubio” [1].
La vida cotidiana de los antiguos canarios, tal como la recoge Agustín Millares Torres, ofrece una visión detallada de una sociedad agrícola y ganadera, con costumbres y tradiciones propias, que se mantuvieron hasta la llegada de los conquistadores europeos [1].
