Introducción
La Canarina canariensis es una de las especies vegetales más emblemáticas de la flora de las Islas Canarias. Según la detallada descripción de Webb y Berthelot en su obra del siglo XIX, esta planta perenne, de raíz tuberosa y tallos anuales, se encuentra en bosques, riscos sombríos y valles húmedos de varias islas del archipiélago[1].
Descripción botánica
Webb y Berthelot describen la Canarina canariensis como una hierba perenne con raíz tuberosa y tallos anuales, alargados y sarmentosos. Las hojas son opuestas, a veces ternadas, de forma hastada y textura acuosa, con nervaduras marcadas y a menudo teñidas de púrpura. Las flores, solitarias y colgantes, presentan una corola de color purpúreo-anaranjado o ladrillo, y el fruto es una baya carnosa, globosa o piriforme, con seis costillas y numerosas semillas en su interior[1].
Distribución en las Islas Canarias
Según los autores, la Canarina canariensis es muy común en los montes de Tenerife orientados al norte y al este, y también se encuentra en la Palma, en los alrededores de Teror en Gran Canaria, y en otras zonas húmedas y montañosas de las islas[1]. Se menciona su presencia en lugares como la “convalle de las Cuevas Negras” y “convalle Averni o del Infierno”.
Usos tradicionales
Webb y Berthelot destacan que las bayas maduras de la Canarina canariensis, rellenas de pulpa blanquecina, son comestibles y apreciadas especialmente por los niños y la población local. En el siglo XIX, estas bayas se vendían en los mercados insulares y eran consideradas un alimento sencillo pero agradable[1]. Los autores sugieren que este fruto pudo haber sido uno de los que, según Plinio, abundaban en las islas “Fortunatae”, aunque reconocen que esta identificación es hipotética y que otros frutos como el madroño eran más conocidos por los romanos y mauritanos de la antigüedad[1].
Además, los tallos de la Canarina canariensis eran utilizados como forraje para caballos y ganado, especialmente en las zonas montañosas, donde se consideraba un alimento lujoso para estos animales[1].
Consideraciones taxonómicas
Los autores señalan que la Canarina canariensis se distingue de otras plantas de la familia Campanulaceae por su fruto en baya indehiscente, y discuten su clasificación botánica en relación con géneros afines. También recogen diferentes nombres científicos históricos y sinónimos utilizados por otros botánicos, reflejando la complejidad de su estudio taxonómico en el siglo XIX[1].
Conclusión
La Canarina canariensis, según la visión de Webb y Berthelot, es una planta de gran interés botánico y etnográfico, característica de los ambientes húmedos y montañosos de las Islas Canarias. Su fruto comestible y su uso como forraje la vinculan tanto a la alimentación popular como a la economía rural tradicional del archipiélago en el siglo XIX[1].
