El vocabulario guanche, aunque la lengua original está prácticamente extinguida, sigue presente en la vida diaria de los canarios a través de numerosas palabras que han perdurado y se han integrado en el habla popular[1]. El origen de estas palabras se remonta a los antiguos habitantes de las islas, los guanches, y su lengua, que según teorías plausibles, procede del bereber, hablado en diversas zonas africanas desde Argelia y Marruecos hasta Mali o Nigeria[1].
En Canarias, muchos términos guanches se han mantenido vivos, especialmente aquellos relacionados con la naturaleza, la alimentación, la organización social y la vida cotidiana. Por ejemplo, la palabra “mencey” designa al rey o jefe de una comunidad y es tan común que da nombre a hoteles y lugares emblemáticos de las islas[1]. Otros ejemplos incluyen “gofio”, la harina tostada que fue alimento básico de los guanches y sigue siendo fundamental en la gastronomía canaria, y “baifo”, que significa cabrito[1].
El vocabulario guanche abarca también términos para designar elementos naturales y actividades tradicionales. “Aemon” significa agua, “ahoren” es harina de cebada, y “acof” se refiere a un río[1]. Palabras como “guayota” (el diablo), “guanarteme” (rey en Gran Canaria) y “harimaguada” (sacerdotisa o ayudante en el parto) muestran la riqueza y diversidad de este léxico[1].
La transmisión de estas palabras se realizó de forma oral, ya que la lengua guanche no se escribía, lo que provocó diferencias fonéticas entre islas y la adaptación de los términos a la ortografía castellana tras la conquista[1]. Esto explica la variedad de formas y significados que pueden encontrarse en el vocabulario canario actual.
El contacto con otras lenguas, como el español peninsular, el portugués, el inglés y el habla sudamericana, ha enriquecido aún más el léxico canario, pero las raíces guanches siguen siendo reconocibles en muchas expresiones y palabras de uso común[1].
En el extenso glosario recogido por José M. Esteban, se pueden encontrar términos como “tagoror” (punto de reunión), “tamaragua” (buenos días), “timple” (guitarra pequeña típica), “baifo” (cabrito), “bubango” (calabacín canario), “gofio” (harina tostada), “guagua” (autobús), y “majada” (fuerte garrote), entre muchos otros[1].
Este vocabulario no solo es testimonio de la pervivencia de la cultura guanche, sino que también constituye una parte esencial de la identidad lingüística y cultural de Canarias, presente en la vida cotidiana, la gastronomía, la música y las tradiciones populares[1].
