Los gentilicios canarios en el diccionario académico: de las críticas de 2008 al DLE actual - Lengua
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En resumen

El Catálogo de los gentilicios canarios de Gonzalo Ortega Ojeda analizaba en 2008 el tratamiento del DRAE. Dieciocho años después, el DLE ha corregido algunas de sus críticas, pero otras omisiones y matices siguen vigentes.

En 2008, Gonzalo Ortega Ojeda publicó con la Academia Canaria de la Lengua el Catálogo de los gentilicios canarios, una obra que recogía, ordenaba y comentaba la extraordinaria variedad de gentilicios usados en el Archipiélago [1]. Entre sus apartados incluyó uno dedicado al tratamiento que el Diccionario de la Real Academia Española —la edición de 2001, conocida como DRAE-01— dispensaba a esas palabras. El autor señaló aciertos, pero también deficiencias, omisiones y definiciones que no reflejaban el uso real.

Este artículo parte de ese estudio, pero no lo reproduce como si describiera la situación actual. El diccionario académico no es una obra cerrada: entre el DRAE-01 y el Diccionario de la lengua española (DLE) vigente han transcurrido más de dos décadas de revisiones. El objetivo aquí es distinguir qué observaciones de Ortega respondían a la edición que él analizaba, cuáles han quedado atendidas por la lexicografía académica y cuáles siguen abiertas en 2026.

El estudio de Gonzalo Ortega

Ortega Ojeda partía de una constatación: los gentilicios no son exactamente regionalismos, pero fuera de su área de uso suelen carecer de valor contrastivo, por lo que los diccionarios generales los recogen de forma selectiva [1]. Aun así, consideraba que los más extendidos o los que habían alcanzado cierta semioficialidad merecían un lugar en la obra académica.

En su análisis del DRAE-01, Ortega valoraba positivamente la inclusión de gentilicios como gomero, ra, herreño, ña, palmero, ra, lanzaroteño, ña y majorero, ra [1]. Sin embargo, detectaba problemas en otros casos: definiciones incompletas, omisiones de acepciones populares y ausencias llamativas. Esas críticas se referían a una edición concreta del diccionario; lo que el lector encuentra hoy en el DLE no coincide necesariamente con lo que Ortega leyó entonces.

De DRAE a DLE: más de dos décadas de revisiones

Cuando Ortega escribía su catálogo, la última edición del diccionario académico era la de 2001. Desde entonces, la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) han publicado nuevas ediciones y han consolidado el DLE en línea, una herramienta que se actualiza de forma continua. Eso significa que algunas de las deficiencias que él señalaba ya no se observan en la misma medida.

No es cuestión de presentar al diccionario académico como una institución que «acepta» o «rechaza» cómo hablan los canarios. Los diccionarios describen y documentan usos, y sus entradas evolucionan a medida que cambian las evidencias disponibles. El contraste entre el estudio de 2008 y el DLE actual permite ver esa evolución concretamente.

Gentilicios que el DLE ha corregido o matizado

chicharrero

Uno de los ejemplos más claros de cambio es chicharrero, ra. Ortega criticaba que el DRAE-01 solo recogía la acepción metonímica de ‘tinerfeño’, ignorando que en Tenerife el término se usa específicamente para el natural de Santa Cruz de Tenerife [1].

En el DLE actual la situación ha cambiado: chicharrero aparece con varias acepciones, y la segunda de ellas se define como equivalente a santacrucero [2][3]. La academia distingue así el gentilicio de la capital tinerfeña. Según explica la propia Academia Canaria de la Lengua en el entorno del estudio de Ortega, fuera de Tenerife puede usarse chicharrero con un sentido más amplio, mientras que dentro de la isla su uso fundamentalmente designa al santacrucero [1]. El DLE ha incorporado, por tanto, la distinción que Ortega echaba en falta.

canarión

Otro caso ilustrativo es canarión, na. En la edición que analizaba Ortega, el DRAE-01 lo recogía como despectivo [1]. El DLE actual, en cambio, lo define como «adj. coloq. grancanario», sin marca despectiva [4].

Esa modificación no es menor. Refleja el proceso de neutralización semántica que ha experimentado la palabra: aunque históricamente tuvo orígenes o usos despectivos —especialmente en el contraste interinsular—, en buena parte del uso contemporáneo ha perdido esa carga y funciona como una forma coloquial para referirse al natural de Gran Canaria, en paralelo a grancanario [1].

Cuestiones que siguen abiertas

canario y el uso ‘grancanario’

El DLE define hoy canario, ria principalmente como «natural de Canarias, archipiélago o comunidad autónoma de España» [5]. La acepción sigue sin incluir explícitamente el uso tradicional de canario como ‘natural de Gran Canaria’, que Ortega documentaba como vigente, especialmente entre hablantes de más edad de otras islas [1].

Esa laguna no impide que el DLE ofrezca una salida clara: el gentilicio inequívoco para el natural de Gran Canaria es grancanario, ria. Sin embargo, el uso canario = ‘de Gran Canaria’ sigue documentado en el habla canaria, sobre todo en contextos interinsulares y en determinadas generaciones [1]. La diferencia entre el significado general —natural de Canarias— y el significado tradicional —natural de Gran Canaria— sigue sin quedar reflejada de forma explícita en la entrada académica.

Canelones, no Canalones

Ortega señalaba también que el DRAE-01 incluía a canario como ‘natural de Canalones (sic), ciudad o departamento de Uruguay’ [1]. El nombre correcto del departamento uruguayo es Canelones, como el propio autor advertía [1]. El DLE actual recoge esa acepción con la forma correcta: «natural de Canelones, ciudad o departamento de Uruguay» [5]. El error ortográfico que criticaba Ortega ha quedado corregido.

conejero

El caso de conejero, ra es distinto. Ortega lamentaba que el DRAE-01 no recogiera este gentilicio de Lanzarote, a pesar de que su uso estaba generalizado y había perdido las connotaciones negativas que pudo tener en origen [1].

En 2026, el DLE sigue sin incluir conejero como gentilicio de Lanzarote. Su entrada solo recoge acepciones relacionadas con la caza o cría de conejos [6]. La Academia Canaria de la Lengua y el propio Catálogo documentan, en cambio, el uso de conejero, ra como gentilicio de la isla, equiparable en la práctica a lanzaroteño, ña [1]. Esta omisión sigue siendo, por tanto, una crítica pertinente.

El caso de canariedad: DLE y DHLE

Ortega consideraba especialmente llamativa la ausencia de canariedad del diccionario académico. Frente a canarismo —que, según él, incluía una segunda acepción «fantasmagórica»—, canariedad era una palabra realmente usada para designar «cualidad de lo que es peculiar de las Islas Canarias» [1].

El DLE actual tampoco recoge canariedad como lema independiente. No obstante, la lexicografía académica sí la ha documentado en otra obra: el Diccionario histórico de la lengua española (DHLE) recoge canariaje con el sentido de «carácter o condición de canario» y cita como sinónimos canaridad y canariedad [7]. El DHLE, al contrario que el DLE general, se construye como una base de datos diacrónica que recoge ejemplos desde el siglo XX hasta el XXI.

Por eso resulta engañoso afirmar simplemente que «la RAE no reconoce canariedad». Lo cierto es que el DLE general no la ha lematizado, pero el Diccionario histórico sí la documenta y registra su uso. La distinción entre ambas obras —una de referencia general y otra de documentación histórica— es clave para entender la situación actual.

canariense y canarismo: dos realidades divergentes

La evolución del DLE no ha sido uniforme. Mientras que en algunos casos corrige lo que Ortega criticaba, en otros mantiene exactamente lo que él cuestionaba.

canariense sigue figurando en el DLE como equivalente a canario en el sentido de ‘natural de Canarias’ [8]. Ortega subrayaba su escasa frecuencia y su aparición casi restringida a formulaciones como diócesis canariense [1]. En la edición actual, el diccionario académico no parece marcarla como de uso restringido, aunque su presencia en el habla cotidiana sigue siendo claramente menor que la de canario.

canarismo es todavía más llamativo. El DLE conserva las dos acepciones que ya recogía el DRAE-01: ‘palabra o uso lingüístico propios de los canarios’ y, en segunda acepción, ‘amor o apego a lo canario’ [9]. Ortega calificaba precisamente esta segunda definición de «fantasmagórica» y sin uso real en Canarias [1]. En este punto, la lexicografía académica no ha seguido su juicio.

¿Qué queda de las críticas de 2008?

El Catálogo de los gentilicios canarios sigue siendo una obra de referencia indispensable para entender la riqueza y la complejidad de los gentilicios del Archipiélago. Su apartado sobre el diccionario académico sigue siendo útil, pero debe leerse como el análisis de una edición concreta, no como un diagnóstico permanente.

Dieciocho años después, el DLE ha atendido varias de las observaciones de Ortega: ha corregido la grafía de Canelones, ha distinguido el uso santacrucero de chicharrero y ha retirado la marca despectiva de canarión. Otras cuestiones, sin embargo, permanecen abiertas: la falta de una acepción explícita de canario como ‘natural de Gran Canaria’, la ausencia de conejero como gentilicio de Lanzarote y la supervivencia de la segunda acepción de canarismo.

El caso de canariedad muestra, además, que la respuesta de la lexicografía académica no es unitaria: una misma palabra puede no aparecer en el DLE general y sí estar documentada en el Diccionario histórico. Esa diferencia entre lematización y documentación histórica es fundamental para no simplificar el debate. Los diccionarios cambian; el valor del estudio de Ortega es, precisamente, haber fijado un punto de partida desde el que medir ese cambio.

Preguntas frecuentes

¿Qué analizó Gonzalo Ortega Ojeda en 2008 sobre el DRAE?

En su 'Catálogo de los gentilicios canarios' incluyó un apartado sobre el tratamiento que el DRAE-01 (la edición de 2001) daba a los gentilicios canarios, señalando aciertos, pero también deficiencias, omisiones y definiciones que no reflejaban el uso real.

¿Qué corrigió el DLE respecto a 'chicharrero'?

El DRAE-01 solo recogía la acepción metonímica de 'tinerfeño'; el DLE actual añade una segunda acepción equivalente a 'santacrucero', distinguiendo así el gentilicio de la capital tinerfeña, tal como pedía Ortega.

¿Qué cambió el DLE en la entrada 'canarión'?

El DRAE-01 lo recogía como despectivo; el DLE actual lo define como 'adj. coloq. grancanario', sin marca despectiva, reflejando la neutralización semántica que ha experimentado la palabra.

¿Qué críticas de Ortega siguen abiertas en 2026?

La falta de una acepción explícita de 'canario' como 'natural de Gran Canaria', la ausencia de 'conejero' como gentilicio de Lanzarote y la supervivencia de la segunda acepción de 'canarismo', que Ortega calificaba de 'fantasmagórica' y sin uso real.

¿Cómo documenta el DHLE la palabra 'canariedad'?

El DLE general no la recoge como lema independiente, pero el Diccionario histórico registra 'canariaje' con el sentido de 'carácter o condición de canario' y cita 'canaridad' y 'canariedad' como sinónimos, por lo que resulta engañoso afirmar simplemente que la RAE no la reconoce.

Fuentes