La investigación de Juan Álvarez Delgado sobre las lenguas indígenas de Canarias pone especial énfasis en la diversidad fonética existente entre las islas, especialmente entre Tenerife, Gran Canaria y El Hierro [1]. Según el autor, el habla de Tenerife se caracteriza por una marcada preferencia por las consonantes prepalatales, mientras que en Gran Canaria y El Hierro predominan las consonantes velares y, en menor medida, las labiales [1].
Álvarez Delgado sostiene que esta diferencia no puede atribuirse a la casualidad ni a la ausencia de ciertos sonidos en cada lengua, sino que responde a una arquitectura fonética distinta en cada grupo insular [1]. Por ejemplo, en Tenerife, más del cuarenta por ciento de los topónimos comienzan o contienen en su interior consonantes prepalatales, lo que contrasta con la situación en Gran Canaria y El Hierro, donde predominan las velares [1].
El autor cita ejemplos concretos, como las frases guanches de Tenerife transmitidas por Viana, la fórmula fundamental de los menceyes y el emplazamiento indígena recogido por Espinosa, para ilustrar la abundancia de prepalatales en Tenerife [1]. En cambio, las endechas de Gran Canaria y El Hierro, transmitidas por Torriani, muestran un predominio de sonidos velares y labiales [1].
Esta diversidad fonética se ve reflejada también en otros aspectos culturales y sociales, como los nombres de los príncipes, los términos para la manteca o la lanza, la existencia de castas sacerdotales y las prácticas matrimoniales, que difieren profundamente entre Tenerife y el grupo formado por Gran Canaria y El Hierro [1]. Por ejemplo, en Gran Canaria el príncipe era llamado “guanarteme” y existían castas sacerdotales de ambos sexos, mientras que en Tenerife el término era “mencey” y no se conocen castas sacerdotales, sino prácticas de agorería [1].
Según Álvarez Delgado, estas diferencias permiten establecer al menos tres grupos lingüísticos en el archipiélago: el grupo “guanche” en Tenerife, el grupo “camita” en Gran Canaria y El Hierro, y el grupo “armenolde” en La Gomera, aunque reconoce que la clasificación es provisional y que la situación puede ser más compleja [1]. El autor también destaca que, a pesar de las diferencias, existen raíces léxicas compartidas entre las islas, lo que sugiere posibles contactos o fusiones lingüísticas en la prehistoria canaria [1].
