La transición demográfica en Fuerteventura (1970-1991): juventud y cambio social - Historia
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La transición demográfica en Fuerteventura (1970-1991): juventud y cambio social

Entre 1970 y 1991, Fuerteventura vivió un proceso de transición demográfica que transformó profundamente la estructura de su población y su sociedad. Según el análisis de Alejandro González Morales, recogido en las VII Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote, este periodo se caracteriza por el paso de un régimen demográfico tradicional, con altas tasas de natalidad y mortalidad, hacia uno más moderno, con índices más moderados y una estructura social en transformación[1].

El desarrollo del modo de producción capitalista, impulsado principalmente por la introducción del turismo en zonas como Morro Jable, Corralejo y Caleta de Fuste, fue el motor principal de estos cambios. Este fenómeno generó un proceso de desagrarización y terciarización de la economía majorera, provocando importantes trasvases poblacionales desde áreas rurales de agricultura de subsistencia hacia los nuevos núcleos turísticos y la capital insular, Puerto del Rosario[1].

Las pirámides de población de Fuerteventura en 1975 muestran una base ancha y una cúspide estrecha, reflejando una población eminentemente joven. Sin embargo, durante el periodo 1975-1991, se observa una disminución del porcentaje de personas mayores en la mayoría de los municipios, mientras que la proporción de adultos aumenta, especialmente debido al proceso inmigratorio asociado al auge turístico y a la instalación del III Tercio de la Legión en la capital[1].

En municipios como Betancuria, el éxodo rural ha propiciado un cierto envejecimiento de la población, mientras que en los núcleos turísticos y urbanos predomina la juventud demográfica. El crecimiento real de la población se mantuvo considerable gracias al inicio de una fase de inmigración, que sustituyó a la tradicional emigración hacia otras islas o el continente africano[1].

La transición demográfica se refleja también en la evolución de las pirámides de población: en 1975, la base era más ancha que la de otras islas orientales, pero en 1991 ya se observa una morfología de “urna” que indica el avance hacia prácticas demográficas más malthusianas[1]. No obstante, la isla presenta un retraso en este proceso respecto a otras zonas, debido al menor control de la natalidad y a la tardía adopción de prácticas modernas.

El proceso de terciarización no solo alteró la estructura por edad, sino también la composición sectorial de la población activa. Hasta los años cincuenta, la mayoría de la población trabajaba en el sector primario, pero a partir de los setenta, los servicios y el turismo pasaron a ser predominantes, desplazando a la agricultura y la ganadería[1].

A pesar de la mejora en los niveles de escolarización en las últimas décadas, el nivel cultural seguía siendo bajo en comparación con el resto del Estado, especialmente entre los adultos y mayores. El analfabetismo, aunque en descenso, seguía siendo un rasgo diferencial de la población majorera en este periodo[1].

En conclusión, la transición demográfica en Fuerteventura entre 1970 y 1991 estuvo marcada por un descenso de la natalidad y mortalidad, el auge del turismo, la inmigración y una estructura poblacional joven, aunque con indicios de envejecimiento futuro. Estos cambios sentaron las bases para una sociedad en proceso de modernización, pero aún dependiente y con importantes retos sociales y educativos[1].

Fuentes