La evolución de la prospección arqueológica en Tegueste: métodos y resultados - Arqueología
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La historia de la prospección arqueológica en el municipio de Tegueste refleja la evolución de los métodos y enfoques aplicados al estudio del poblamiento guanche en la zona. Desde mediados del siglo XX, el interés por localizar y catalogar yacimientos ha sido constante, aunque los enfoques y resultados han variado notablemente a lo largo del tiempo [1].

El primer trabajo de prospección relativamente intensivo en Tegueste se realizó en el marco de la Carta Arqueológica de Tenerife en 1980, donde se mencionaron diversos yacimientos, aunque con limitaciones técnicas que dificultaron la utilidad de la información para investigaciones posteriores, ya que las ubicaciones no siempre se tradujeron a coordenadas geográficas precisas [1].

Posteriormente, el Inventario del Patrimonio Arqueológico de las Canarias Occidentales (IPACO), dirigido por Juan Francisco Navarro Mederos y coordinado por Vicente Valencia Afonso, representó la prospección de mayor envergadura hasta la intervención de 2011. Este trabajo permitió ampliar el número de yacimientos conocidos en Tegueste, especialmente en el Barranco de Agua de Dios, donde se identificaron 39 de los 48 yacimientos registrados en total. La mayoría de estos enclaves correspondían a cuevas de habitación y sepulcrales, y se identificaron por primera vez los yacimientos que formarían parte del Conjunto Arqueológico de Los Cabezazos [1].

A lo largo de las décadas siguientes, la mayoría de las intervenciones se centraron en el Barranco de Agua de Dios, con estudios sectoriales que, aunque incrementaron el número de enclaves inventariados, se enfocaron principalmente en la localización y descripción de los yacimientos, dejando en segundo plano la interpretación histórica de su distribución espacial [1]. Por ejemplo, la prospección parcial de 2007, dirigida por Candelaria Rosario Adrián y Vicente Valencia Afonso, constató 39 yacimientos arqueológicos, de los cuales 12 eran inéditos, pero la publicación resultante se centró en la exposición de resultados más que en la explicación de la dinámica territorial [1].

El trabajo de campo realizado en 2011 supuso un avance significativo, duplicando el número de yacimientos conocidos y ampliando la diversidad tipológica, incluyendo dispersiones de material, asentamientos en superficie, fondos de cabaña y manifestaciones rupestres [1]. Sin embargo, la dificultad para localizar con precisión los yacimientos en el Barranco, debido a la densa vegetación y a la confusión generada por la asignación de diferentes topónimos en cada inventario, ha sido una constante que ha dificultado la correcta evaluación patrimonial [1].

En términos generales, la información histórica obtenida de estas prospecciones sigue siendo limitada, ya que la mayoría de los trabajos han priorizado la gestión patrimonial sobre la interpretación histórica. La localización de yacimientos no implica automáticamente un mayor conocimiento del pasado aborigen si no se inserta en un marco explicativo general que permita comprender la articulación territorial y social de los guanches en Tegueste [1].

Fuentes

  • Francisco Pérez Caamaño; Javier Soler Segura; Carlos J. Perdomo Pérez; Tomás Rodríguez Rodríguez — Tegueste en tiempos de guanches: la dimensión territorial de sus prácticas sociales (2014), pp. 250 p.
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