El viaje de Ben-Farroukh a Canarias en el siglo X según las fuentes árabes
En su obra de 1879, Sabin Berthelot recoge un episodio poco conocido sobre la historia de Canarias: el viaje del capitán árabe Ben-Farroukh a la isla de Gran Canaria en el año 999, según un manuscrito árabe atribuido a Ibn-el-Kouthiáh y citado por el autor canario Manuel Osuna Saviñón[1]. Este relato, que Berthelot considera auténtico, ofrece una visión singular sobre la presencia de árabes en el archipiélago antes de la conquista europea y sobre la organización social de los antiguos canarios.
Según la fuente, Ben-Farroukh, encargado de la vigilancia de la costa portuguesa, fue motivado por relatos de navegantes lusitanos acerca de las islas afortunadas y decidió emprender una expedición. Desembarcó en la costa de Gando, en Gran Canaria, al frente de 130 hombres. Allí fue recibido por árabes que ya residían en la isla, procedentes de expediciones anteriores, y que vivían en armonía con los indígenas[1].
El relato detalla que Ben-Farroukh fue conducido a Gáldar, donde fue recibido por el guanarteme Guanariga, rodeado de sus consejeros. El visitante fingió haber sido enviado por el califa Abd-el-Meluk para solicitar la alianza y amistad del príncipe isleño. Guanariga mostró su satisfacción adornando su residencia con palmas y flores, y ofreció a los recién llegados abundantes provisiones de ganado, frutas y gofio (cebada tostada)[1].
El manuscrito menciona que, tras su estancia en Gran Canaria, Ben-Farroukh navegó hacia el occidente, visitando otras islas que identifica como Ningaria (probablemente Tenerife), Irmonia, Aprositos y Hero, y luego hacia el oriente, descubriendo Capraria y Pluitana. Sin embargo, la información más detallada se refiere a Gran Canaria y a la recepción por parte de los indígenas y los árabes residentes[1].
Berthelot subraya que, según el manuscrito, la sociedad indígena de Gran Canaria ya mostraba en el siglo X una organización social avanzada, con formas de hospitalidad y abastecimiento similares a las observadas por los conquistadores siglos después. El nombre del príncipe Guanariga es destacado como genuinamente indígena. Además, la fuente sugiere que la isla estaba dividida en tribus gobernadas por jefes o magnates, y que la agricultura y ciertas industrias primitivas estaban más desarrolladas en Gran Canaria que en otras islas[1].
Berthelot considera auténtico el relato de Osuna Saviñón y lo utiliza como evidencia de la existencia de contactos árabes con Canarias antes de la conquista europea, así como de la continuidad de ciertas costumbres indígenas a lo largo de los siglos[1]. El autor lamenta no disponer del manuscrito completo, pero defiende la veracidad del testimonio frente a las dudas de otros investigadores contemporáneos.
En conclusión, el viaje de Ben-Farroukh, tal como lo recoge la fuente árabe citada por Berthelot, constituye una de las referencias más antiguas sobre la interacción entre navegantes árabes y las poblaciones indígenas de Canarias, aportando detalles sobre la organización social, la hospitalidad y las costumbres de los antiguos habitantes de Gran Canaria en el siglo X[1].
