La geología y formación de la cueva de La Cerera en Arucas - Arqueología
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Introducción

El yacimiento arqueológico de La Cerera, ubicado en la vertiente sur de la Montaña de Arucas, representa un caso ejemplar para el estudio de la formación geológica de cuevas volcánicas y su posterior relleno sedimentario en la isla de Gran Canaria[1].

Rasgos topográficos y localización

La cueva de La Cerera se encuentra a una altitud de 285 metros, en una zona que conecta con las laderas meridionales de la Montaña de Arucas. Esta montaña es un cono volcánico de más de 400 metros de altura, claramente individualizado en el paisaje circundante. Hacia el norte, la montaña desciende suavemente hasta el mar, mientras que hacia el sur se integra en la vega de Arucas, una depresión endorreica formada por el cierre de varios barrancos debido a la presencia del cono volcánico[1].

Marco geológico de la Montaña de Arucas

El volcán de Arucas está compuesto principalmente por un aglomerado de escorias, con zonas brechoides más compactas. La edad del volcán ha sido estimada por métodos de datación K/Ar en 313±30 ka, aunque estudios recientes la sitúan en 151±11 ka[1]. Los análisis geoquímicos clasifican las rocas como tefronolitas y fonolitas, lo que indica un cierto grado de diferenciación magmática[1].

Formación de la cueva de La Cerera

A lo largo de la carretera de acceso a la cumbre de la Montaña de Arucas se observan numerosas cuevas similares a la de La Cerera, aunque de menor tamaño. El proceso de formación de estas cuevas está vinculado a la actividad volcánica: el volcán emitió coladas hacia el norte, mientras que el cono principal se formó por acumulación de materiales piroclásticos. Acumulaciones masivas de escorias fundidas, apiladas una sobre otra, terminaron soldándose y fluyendo pendiente abajo[1].

Las cuevas se generan cuando las techumbres, formadas por capas lávicas compactas, quedan rodeadas por piroclastos menos cementados. El reajuste del material y la formación de burbujas por desgasificación crean vanos debajo de los paquetes lávicos. Si la erosión deja al descubierto uno de estos sectores, se forma una cueva[1].

Relleno sedimentario de la cueva

Una vez establecida la conexión entre la cavidad y el exterior, comienzan los procesos de relleno. El primer episodio documentado es un desplome masivo del techo, especialmente en el área norte del abrigo, que se produjo antes de la ocupación humana, ya que no se han encontrado restos arqueológicos asociados[1].

Posteriormente, la caída y acumulación de fragmentos pequeños, arrastrados por el agua, formaron un nivel pre-arqueológico. Más adelante, se depositó un espeso paquete sedimentario con alto contenido en fracción fina y restos arqueológicos, derivado claramente de la presencia humana. Los análisis sedimentológicos muestran diferentes poblaciones de arenas, indicando transportes hídricos de baja energía y acciones eólicas[1].

Conclusión

El estudio geológico y sedimentológico de la cueva de La Cerera permite comprender los procesos naturales y antrópicos que han modelado este enclave, aportando información valiosa para la interpretación arqueológica del poblamiento en la comarca de Arucas y en la isla de Gran Canaria[1].

Fuentes

  • Pedro González Quintero, Marco A. Moreno Benítez, Antonio M. Jiménez Medina (eds.) — El yacimiento arqueológico de La Cerera. Un modelo de ocupación en la isla de Gran Canaria (2009)
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