Docente e investigador de arqueología
Comisario provincial de excavaciones e investigador de historia y folclore, dejó un amplio archivo en El Museo Canario. Su actividad se desarrolló dentro de la política cultural franquista.
Docente e investigador de arqueología · 1904–1983
Docente e investigador de arqueología
Comisario provincial de excavaciones e investigador de historia y folclore, dejó un amplio archivo en El Museo Canario. Su actividad se desarrolló dentro de la política cultural franquista.
Sebastián Jiménez Sánchez nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1904. Falleció en la misma ciudad en 1983. Docente e investigador de arqueología, historia y folclore, desarrolló una actividad prolongada en El Museo Canario y en la administración de las excavaciones de la provincia de Las Palmas. Su legado comprende publicaciones y un archivo abundante de planos, fotografías, diarios y correspondencia. Para comprenderlo es necesario considerar también su participación en las instituciones y en la política cultural de la dictadura franquista.
Estudió Magisterio en su ciudad natal y enseñó durante dieciséis años en la Escuela Normal de Magisterio de Las Palmas, donde impartió Geografía y Ciencias Naturales. No procedía de una formación profesional en arqueología: su entrada en ese campo se produjo desde la docencia y la investigación local. Trabajó asimismo como funcionario de la Junta Administrativa de Obras Públicas, en la que había ingresado antes de la Guerra Civil y de la que se jubiló en 1974. Compaginó este empleo con sus responsabilidades culturales.
Fue secretario de El Museo Canario entre 1936 y 1939 y tesorero entre 1943 y 1945. Desde 1941 hasta 1969 ejerció como comisario provincial de Excavaciones Arqueológicas, con competencias sobre Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura. Estos cargos no estaban remunerados. Su correspondencia con Julio Martínez Santa-Olalla muestra las dificultades para preparar las memorias de trabajo mientras atendía su ocupación habitual y carecía de personal auxiliar pagado. El sistema de comisarías condicionó tanto la organización administrativa como los recursos disponibles para la investigación.
Su trayectoria pública incluyó una vinculación explícita con el franquismo. Militó en Falange y fue jefe de Censura y Publicaciones de FET y de las JONS. Desempeñó también el cargo de delegado provincial de Educación Popular y fue patrono regional del Museo del Pueblo Español. Fundó y dirigió la revista Faycan, publicada entre 1952 y 1961. En 1955 fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Estas responsabilidades sitúan su investigación dentro de las redes culturales y políticas del régimen.
Escribió sobre enterramientos y embalsamamiento de las poblaciones indígenas y abordó también la historia, el arte, las tradiciones y la historia religiosa. La noticia institucional de la donación de su archivo contabilizaba unos treinta libros y folletos publicados, además de manuscritos inéditos. Tras su muerte, sus hijos Concepción, María del Carmen y Sebastián entregaron el fondo a El Museo Canario. La documentación arqueológica comprendía 210 carpetas y archivadores con planos, croquis, diarios de excavación, fotografías y cartas. Otros conjuntos recogían fiestas, viviendas populares, vocabulario, topónimos y estudios religiosos.
Sus fotografías conservan testimonios de monumentos que ya habían desaparecido cuando se describió el legado. Ese valor documental debe distinguirse de las interpretaciones sobre el poblamiento indígena. El estudio de A. José Farrujia de la Rosa analiza su trabajo en relación con el difusionismo, las clasificaciones raciales y la orientación africanista de la arqueología franquista. Su legado exige reconocer la labor de documentación y conservar ese contexto crítico, sin presentar los modelos de su época como conclusiones científicas actuales.