Las crónicas recogen la creencia gran canaria en seres demoníacos a los que se les aparecía en forma de perro muy grande y lanudo, llamados Tibicenas. Esta creencia, señalan las fuentes, era exclusiva de Gran Canaria y respondía a una forma de imaginar el mal y lo sobrenatural en la isla.[1]

Perros demoníacos

Gómez Escudero recoge que se les aparecía el demonio en forma de perro muy grande y lanudo, de noche y de día, y en varias otras formas, a los que llamaban Tibicenas. La descripción combina lo animal y lo sobrenatural, un recurso frecuente en las cosmologías atlánticas.[1]

Fuentes utilizadas