La memoria histórica de Canarias ha estado marcada, en gran medida, por la invisibilización de figuras femeninas en los relatos oficiales. Un aspecto destacado en la investigación de Nicolás Reyes González es la recuperación de mujeres de Lanzarote que, a pesar de su relevancia en la cultura insular durante el tránsito del siglo XIX al XX, han permanecido en el olvido o apenas han sido reconocidas por la historiografía tradicional [1].
En este sentido, Reyes González identifica a varias mujeres nacidas en Teguise que sobresalieron en diferentes disciplinas artísticas. Las hermanas Dominga (1802-1876), Francisca (1806-1895) y María Rosa (1817-1895) Spínola Bethencourt destacaron en la pintura, escultura y literatura, respectivamente. Su contribución a la cultura lanzaroteña es un ejemplo de la presencia femenina en ámbitos creativos, en una época donde la participación de las mujeres en la vida pública era limitada [1].
Otra figura relevante es la pintora Catalina Vega Spínola (1823-1913), también originaria de Teguise, cuya obra ha sido reconocida en publicaciones insulares como El Guanche en los años 1945. A ella se suman Esperanza Spínola Ramírez (1891-1964), igualmente dedicada a la pintura, y la escritora Inocencia Aldana Lorenzo (1897-1981), ambas de la misma villa [1].
En la capital de la isla, Arrecife, se menciona a la poeta Candelaria García Hervás (1832-1879), cuya obra poética representa otra faceta de la creatividad femenina lanzaroteña. Además, en el caserío de Conil, en el municipio de Tías, también se reconoce a Candelaria García Hervás, aunque la fuente parece repetir el nombre, lo que indica la necesidad de mayor investigación para clarificar la identidad y obra de estas autoras [1].
A pesar de la relevancia de estas mujeres en el ámbito cultural, el autor señala que no se han encontrado, en este rastreo inicial, ejemplos de mujeres que hayan ocupado cargos de responsabilidad en la gestión política, empresarial o científica en Lanzarote durante este periodo. Esta ausencia refleja las limitaciones sociales y estructurales que enfrentaron las mujeres en la época, restringiendo su acceso a espacios de poder y decisión [1].
La recuperación de estas figuras femeninas forma parte de una tarea colectiva de reconstrucción de la memoria histórica insular. El estudio de sus trayectorias permite comprender mejor el papel de la mujer en la cultura de Lanzarote y contribuye a enriquecer el relato histórico de Canarias, visibilizando aportaciones que durante mucho tiempo han permanecido fuera del foco académico [1].
