La influencia británica en la economía de Canarias según Ángel Guerra (José Betancort Cabrera)
A finales del siglo XIX y principios del XX, la economía de Canarias experimentó una notable influencia británica, un fenómeno que fue analizado en profundidad por el escritor y periodista lanzaroteño José Betancort Cabrera, conocido como Ángel Guerra. En sus artículos publicados en 1902 en Las Canarias de Madrid, Guerra abordó el tema de la “britanización” del archipiélago y la percepción de separatismo que circulaba en la opinión pública peninsular [1].
Durante gran parte del siglo XIX, Canarias sufrió una situación de abandono por parte de las autoridades españolas, lo que permitió que el Reino Unido ejerciera un dominio económico sobre el archipiélago. Según el consenso de historiadores citado en el estudio, este dominio británico fue constante e ininterrumpido desde 1860, sin necesidad de ocupación militar [1].
Ángel Guerra, en su serie de artículos titulados Sobre Canarias. Britanización y separatismo, expuso que la economía canaria estaba orientada hacia el exterior debido a la falta de atención y recursos por parte de España. Guerra criticaba que España mantenía unas relaciones comerciales mínimas con Canarias, limitadas a un barco quincenal que apenas conectaba el archipiélago con la península [1].
En su análisis, Guerra subrayaba que “las relaciones comerciales establecen entre los pueblos lazos de solidaridad y afecto”, advirtiendo que el abandono español favorecía la consolidación de lazos económicos con el Reino Unido y otros países europeos [1]. Además, señalaba que la riqueza agrícola de Canarias necesitaba mercados exteriores y que la falta de medios de transporte rápidos impedía una exportación eficiente hacia España [1].
Guerra defendía la importancia estratégica y comercial de Canarias, afirmando que por su posición geográfica, el archipiélago era un punto clave para las transacciones entre Europa y África. Sin embargo, lamentaba que las autoridades españolas no supieran aprovechar este potencial, lo que facilitaba la penetración económica británica [1].
El análisis de Ángel Guerra sobre la britanización de la economía canaria se enmarca en el contexto de debates sobre el regionalismo, la autonomía y la identidad insular, pero su diagnóstico económico se centra en la falta de integración efectiva de Canarias en el mercado español y la consiguiente dependencia de potencias extranjeras [1].
