Francisco Fernández de Bethencourt es uno de los personajes nacidos en Lanzarote que, según Nicolás Reyes González, influyeron notablemente en la historia contemporánea de Canarias, especialmente en el tránsito del siglo XIX al XX. Su inclusión en la memoria histórica responde a sus valiosas aportaciones en la configuración de las señas de identidad canaria y en el desarrollo del llamado “regionalismo canario”[1].
En la selección de figuras relevantes realizada por Reyes González, Fernández de Bethencourt aparece junto a otros lanzaroteños como José Betancort Cabrera (Ángel Guerra), Manuel Déniz Caraballo, Benito Pérez Armas, Isaac Viera y Viera, y los hermanos Zerolo Herrera. Todos ellos nacieron en el siglo XIX y murieron en el XX, ya fuera en la isla o fuera de ella, y participaron activamente en la vida política, cultural y social de Canarias[1].
Francisco Fernández de Bethencourt destacó principalmente como genealogista, siendo reconocido por sus investigaciones sobre linajes y familias de Canarias. Según la fuente, su labor contribuyó a sentar las bases teóricas del regionalismo canario, un movimiento que, en palabras de Reyes González, se relaciona con conceptos como nacionalismo, africanismo, federalismo, autonomismo y republicanismo[1].
La metodología propuesta por Reyes González para la recuperación de biografías históricas subraya la importancia de sumar aportaciones individuales y de grupos de investigadores de cada isla. En este contexto, la figura de Fernández de Bethencourt es presentada como ejemplo de la tarea colectiva que puede realizarse para rescatar del olvido a personajes cuya biografía ha sido manipulada o poco valorada por intereses de las oligarquías insulares[1].
El trabajo de Fernández de Bethencourt no se limita a la genealogía, sino que también abarca la política y la cultura. En la mayoría de los casos, según la fuente, los personajes que dejaron huella en la memoria colectiva canaria fueron aquellos que destacaron en estos ámbitos, y Fernández de Bethencourt no es una excepción[1].
Reyes González señala que algunos de estos personajes emigraron y enriquecieron con sus aportaciones el desarrollo de sus islas al regresar, mientras que otros, como Fernández de Bethencourt, mantuvieron vivos sus recuerdos y vínculos con Lanzarote y Canarias, transfiriendo peculiaridades culturales al exterior o incorporando nuevas tras su regreso[1].
La recuperación de figuras como Francisco Fernández de Bethencourt es, según la fuente, fundamental para comprender la compleja relación entre memoria e historia en Canarias. Su ejemplo ilustra cómo la historia puede ser una prolongación de la memoria colectiva, perpetuando los contenidos y valores que han definido la identidad canaria a lo largo del tiempo[1].
