La subsidencia en las Islas Canarias: una diferencia clave con Hawái - Naturaleza
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La subsidencia en las Islas Canarias: una diferencia clave con Hawái

Uno de los aspectos más distintivos de la evolución volcánica de las Islas Canarias es la escasa subsidencia que han experimentado sus edificios insulares, en marcado contraste con el archipiélago de Hawái, considerado el modelo paradigmático de islas volcánicas de punto caliente[1].

En Hawái, la subsidencia —el hundimiento progresivo de las islas por el acomodo isostático de la corteza oceánica bajo la carga de los volcanes— puede alcanzar entre 2 y 4 kilómetros, especialmente durante la fase de crecimiento en escudo. Este proceso transforma las islas en guyots y, finalmente, en montes submarinos, a medida que se alejan del punto caliente[1]. En cambio, en Canarias, la simple observación de las costas de las islas más antiguas, como Fuerteventura y Lanzarote, demuestra que en este archipiélago no ha habido una subsidencia significativa[1].

La evidencia geológica respalda esta afirmación: se han encontrado rasas de abrasión marina, depósitos de sedimentos de playa y litoral marinos, formaciones volcánicas costeras y paleo-acantilados marinos de hasta 14 millones de años de antigüedad a niveles muy similares al del mar actual, concordantes con las oscilaciones eustáticas de las glaciaciones[1]. Además, en la costa norte de Tenerife se han hallado pillow lavas y brechas de unos 2,6 millones de años a alturas de 5 a 25 metros sobre el nivel del mar, mientras que en La Palma, conos freatomagmáticos marinos de hasta 1 millón de años y depósitos de playa de 0,5-0,2 millones de años aparecen al mismo nivel que el mar actual[1].

Esta estabilidad vertical de las islas desde su emersión contrasta con la rápida subsidencia observada en Hawái. La diferencia se atribuye a factores como la mayor antigüedad, grosor y resistencia de la litosfera oceánica bajo Canarias, situada en un borde continental pasivo, frente a la litosfera más joven y delgada bajo Hawái, ubicada en el interior de una placa oceánica[1].

La ausencia de subsidencia significativa en Canarias implica que la reducción de volumen de las islas en la etapa post-erosiva no se debe al hundimiento, sino a la erosión y a los frecuentes deslizamientos gravitatorios gigantes que afectan a los edificios insulares[1]. Este fenómeno también explica la presencia de playas levantadas hasta 100 metros sobre el nivel actual del mar en las islas orientales, y la conservación de rasas marinas antiguas a niveles similares al mar moderno[1].

En conclusión, la subsidencia mínima de las Islas Canarias constituye una diferencia fundamental respecto a Hawái y otros archipiélagos de punto caliente, condicionando la evolución morfológica, la estabilidad y la historia geológica del archipiélago canario[1].

Fuentes

  • Juan Carlos Carracedo, Simon J. Day, Hervé Guillou, Eduardo Rodríguez Badiola, José Antonio Cañas, Francisco J. Pérez Torrado — Origen y evolución del volcanismo de las Islas Canarias
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