Uno de los aspectos más destacados en la investigación bioantropológica sobre los guanches de Tenerife es el marcado aislamiento no solo entre islas, sino también dentro de la propia isla. Según Conrado Rodríguez Martín y Mercedes Martín Oval, cada isla constituía un mundo en sí misma, y las diferencias observadas en muchos parámetros físico-antropológicos, bioarqueológicos y patológicos dentro de Tenerife son muy notorias[1].
Esta diversidad intrainsular se refleja en los estudios sobre la morfología física, la dieta, la demografía y la patología de la población guanche. Los autores señalan que incluso dentro de Tenerife, las diferencias entre regiones son evidentes, lo que sugiere un aislamiento tanto interinsular como intrainsular. Este fenómeno se atribuye en parte a la geografía montañosa de la isla, que dificultaba el intercambio entre diferentes grupos humanos y favorecía el desarrollo de características diferenciadas en cada zona[1].
El libro “Guanches. Una historia bioantropológica” enfatiza que la mayoría de los datos recogidos sobre los guanches de Tenerife no son extrapolables a las poblaciones indígenas de otras islas del archipiélago. Esto se debe a que cada isla presentaba condiciones ambientales, recursos y trayectorias históricas propias, lo que reforzaba la singularidad de sus habitantes[1].
En el análisis de la variabilidad física, los autores destacan que los estudios han identificado diferencias claras en la estatura, robustez, pigmentación y tipología craneal entre los guanches de distintas zonas de Tenerife. Estas diferencias han sido documentadas a través de investigaciones osteológicas y genéticas realizadas en las últimas décadas en el Museo Arqueológico de Tenerife y el Instituto Canario de Bioantropología[1].
La diversidad también se manifiesta en los patrones de actividad física y en la prevalencia de ciertas patologías. Por ejemplo, la frecuencia de traumatismos o enfermedades articulares puede variar significativamente entre regiones, lo que podría estar relacionado con modos de vida diferenciados y con las limitaciones impuestas por el aislamiento geográfico[1].
En conclusión, el aislamiento geográfico y la diversidad intrainsular son elementos clave para comprender la evolución biológica y cultural de los guanches de Tenerife. Los estudios recientes subrayan la necesidad de analizar cada región de la isla de manera específica, evitando generalizaciones que no reflejen la complejidad real de la población prehispánica de Tenerife[1].
