
Médico y presidente de instituciones científicas
Médico formado en Montpellier, ejerció en Arrecife y Las Palmas. Presidió el Colegio de Médicos de Las Palmas y El Museo Canario.
Médico y presidente de instituciones científicas · 1866–1941

Médico y presidente de instituciones científicas
Médico formado en Montpellier, ejerció en Arrecife y Las Palmas. Presidió el Colegio de Médicos de Las Palmas y El Museo Canario.
Rafael González Hernández nació en Arrecife en 1866. Falleció en 1941. Médico formado en Francia, desarrolló su actividad entre Lanzarote y Gran Canaria y asumió responsabilidades en el Colegio de Médicos de Las Palmas y en El Museo Canario. Su recorrido enlaza la atención municipal a los enfermos, la práctica clínica en la capital grancanaria y la participación de los médicos en las instituciones científicas y culturales de las islas.
Estudió en la Universidad de Montpellier y obtuvo el doctorado en 1892 con una tesis sobre la diabetes bronceada. El estudio de la sanidad lanzaroteña de Francisco Hernández Delgado y María Dolores Rodríguez Armas recoge también un premio de la ciudad de Montpellier. Esa formación francesa precedió a su regreso a Canarias y a una carrera que combinó la asistencia cotidiana con el interés por los nuevos métodos de la medicina.
En 1894 pasó a ejercer como médico municipal de Arrecife y ocupó asimismo la plaza de inspector de carnes. Su contrato, fechado en septiembre, establecía la atención gratuita a los vecinos pobres del término municipal y a sus familias. Incluía también la obligación de visitar a quienes no podían acudir a la consulta. La medicina pública que practicó comprendía, por tanto, tanto el servicio clínico como unas obligaciones de asistencia social definidas por el ayuntamiento. La corporación expresó su reconocimiento por su trabajo cuando abandonó la plaza.
En octubre de 1896 trasladó su residencia a Las Palmas, donde continuó ejerciendo. Su trayectoria médica incluyó actividad quirúrgica e introducción de nuevos métodos, así como colaboración en trabajos sobre las enfermedades de los niños. La documentación biográfica recuerda su presencia como médico de cabecera de numerosas familias. En 1919 recibió un reconocimiento del Gobierno francés vinculado a la Legión de Honor. Su relación con Montpellier se incorporó así a la memoria de un profesional cuya carrera se desarrolló principalmente en Canarias.
Presidió el Colegio de Médicos de Las Palmas desde 1914 hasta 1936. La institución atravesó una etapa inicial de actividad discontinua y recuperó un funcionamiento continuado en 1924. Esta diferencia explica que algunas semblanzas antiguas lo presenten como primer presidente en ese último año; la historia institucional reconoce presidencias anteriores y sitúa el comienzo de la suya en 1914. Su aportación debe entenderse dentro de esa reorganización de la representación profesional, sin confundir la recuperación de la actividad con la fundación original del colegio.
Fue también presidente de El Museo Canario desde 1930 hasta 1933. La responsabilidad amplió su intervención pública desde la medicina hacia una sociedad dedicada a las colecciones y al conocimiento de las islas. Arrecife lo había nombrado hijo predilecto el 13 de noviembre de 1929, manteniendo el reconocimiento de su ciudad natal pese al traslado a Gran Canaria. En 1955 figuró en la serie de cien canarios ilustres de la fábrica Cumbre, testimonio posterior de su presencia en la memoria insular.