En la campaña de julio de 2022, la prospección de Roque Negro documentó siete huras activas de petrel de Bulwer con aves incubando. El informe distingue estos nidos comprobados de otras cavidades que solo mostraban signos de ocupación. [1]
La exploración de 2022 duró unos cuarenta y cinco minutos y estuvo a cargo de dos personas. Además de las siete aves incubando, se encontraron once cavidades con olor y excrementos que indicaban ocupación reciente. Por eso el equipo consideró conservadoras las estimaciones: el número de nidos observados no representa necesariamente toda la colonia. [1]
La cima ofreció un detalle inesperado: había plátanos repartidos entre abundantes excrementos de gaviota patiamarilla. Los investigadores interpretaron estos restos como una señal de que las gaviotas utilizaban el roque como posadero y como lugar al que transportaban alimento. [1]