Alegranza forma parte del archipiélago Chinijo junto con La Graciosa, Montaña Clara y los roques del Este y del Oeste. [1]
En el extremo oriental del islote, el faro de Punta Delgada encendió su luz en 1865. Diseñado por Juan de León y Castillo, perteneció al primer plan de iluminación marítima de Canarias. Su edificio estaba preparado para alojar durante largas temporadas a dos familias de torreros; el conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento, en 2002. [2]
La vida del faro dejó también una historia familiar: Agustín Pallarés llegó a Alegranza con nueve años, cuando destinaron allí a su padre, entre 1937 y 1944. Aquella infancia marcó al futuro investigador y cronista, que más tarde se hizo torrero y solicitó destino en el mismo islote. [2]
