Ilustración editorial de la Fiesta de La Rama en Agaete, con danzantes y ramas
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En resumen

Cada 4 de agosto, miles de personas recorren Agaete bailando con ramas, en una fiesta que une el imaginario aborigen con la devoción a la Virgen de las Nieves.

Cada 4 de agosto, en Agaete, al noroeste de Gran Canaria, pasa algo que no tiene mucha lógica moderna: miles de personas salen a las calles con ramas de pino, brezo o laurel en la mano y bailan sin parar, durante horas, hasta llegar al mar. Le llaman la Bajada de la Rama, y es —de lejos— una de las fiestas más antiguas y más vivas de todo el archipiélago.

Un origen que no es tan claro como parece

La versión más repetida —la que encontrarás en casi cualquier folleto turístico— cuenta que los antiguos canarios bajaban desde la montaña de Tirma y los pinares de Tamadaba cargados de ramas, golpeaban el mar con ellas y entonaban cánticos para pedir lluvia a los dioses en años de sequía.[1][2] Es una imagen bonita, y puede que contenga algo de verdad. Pero conviene decirlo con honestidad: el origen exacto de la Rama sigue discutido entre los historiadores. Los documentos de prensa más antiguos que se conservan, de 1867, no mencionan ningún rito prehispánico —solo hablan de traer ramas para engalanar el pueblo en las fiestas patronales, una costumbre que también existía en otros municipios sin mar cerca. La conexión con el rito indígena de petición de lluvia se popularizó sobre todo a partir de los años setenta del siglo pasado. Sea cual sea el origen real, lo cierto es que hoy la fiesta funciona como un puente entre dos mundos: el imaginario aborigen y la devoción cristiana, fundidos hasta el punto de ser indistinguibles.

De rito a devoción

Con la llegada del cristianismo, la costumbre no desapareció —se transformó, como suele pasar con las tradiciones que la gente no está dispuesta a soltar del todo. La ofrenda de ramas se fusionó con la devoción a la Virgen de las Nieves, patrona de Agaete, y hoy los devotos llevan las ramas hasta el santuario como homenaje antes de la fiesta principal.[1] El agua sigue presente, aunque ahora simbólica: todavía hay quien se acerca al mar a golpearlo con la rama, repitiendo el gesto antiguo, aunque ya no se rece a ningún dios prehispánico.

El día grande

El día empieza temprano y fuerte. A las cinco de la madrugada, la Diana abre las fiestas desde el ayuntamiento: un cohete rasga el cielo todavía oscuro, las bandas de música arrancan, y el pueblo entero se echa a bailar antes incluso de que salga el sol.[1] Horas después llega el momento grande —miles de personas recorriendo la villa agitando ramas al ritmo de las bandas, guiadas por los papahuevos, esas figuras cabezudas que representan a personajes queridos del pueblo— hasta desembocar, inevitablemente, en el mar.[1]

Desde 1972 la fiesta está declarada de Interés Turístico Nacional,[1] pero en Agaete nadie necesita ese sello para saber lo que significa. Lo curioso es que la fiesta no ha perdido su función original ni siquiera en la letra pequeña: sigue siendo, en el fondo, una manera de pedirle algo esencial a la naturaleza, aunque hoy el gesto se disfrace de baile y de fervor religioso.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Bajada de la Rama de Agaete?

Una de las fiestas más antiguas y vivas del archipiélago, que se celebra cada 4 de agosto en Agaete, al noroeste de Gran Canaria: miles de personas salen a las calles con ramas de pino, brezo o laurel y bailan sin parar, durante horas, hasta llegar al mar.

¿Cuál es el origen más repetido de la fiesta?

Según la versión popular, los antiguos canarios bajaban desde la montaña de Tirma y los pinares de Tamadaba cargados de ramas, golpeaban el mar con ellas y entonaban cánticos para pedir lluvia a los dioses en años de sequía.

¿Es seguro ese origen prehispánico?

No del todo: el artículo advierte que el origen exacto sigue discutido entre los historiadores; los documentos de prensa más antiguos que se conservan, de 1867, no mencionan ningún rito prehispánico y solo hablan de traer ramas para engalanar el pueblo, y la conexión con el rito indígena de petición de lluvia se popularizó sobre todo a partir de los años setenta del siglo pasado.

¿Cómo se transformó la fiesta con el cristianismo?

La ofrenda de ramas se fusionó con la devoción a la Virgen de las Nieves, patrona de Agaete, y hoy los devotos llevan las ramas hasta el santuario como homenaje antes de la fiesta principal; el gesto de golpear el mar sigue presente, aunque ya solo de forma simbólica.

¿Qué distinción oficial tiene la fiesta de la Rama?

Desde 1972 está declarada de Interés Turístico Nacional; el día grande comienza temprano con la Diana desde el ayuntamiento, las bandas de música y los papahuevos, figuras cabezudas que representan a personajes queridos del pueblo, hasta desembocar en el mar.

Fuentes