El yacimiento arqueológico de El Bebedero, situado en Tiagua (Teguise, Lanzarote), destaca por haber proporcionado una secuencia estratigráfica clara y bien conservada, compuesta por cinco estratos principales que han permitido reconstruir aspectos esenciales de la evolución cultural y ambiental de la isla durante la prehistoria[1].
Estrato V: los orígenes bajo el suelo
El estrato más profundo, el V, se localiza a partir de -1,08 m. de profundidad y alcanza hasta -1,80 m. Está compuesto por arcilla suelta de color rojo amarillento, mezclada con piedras de tamaño regular. Destaca la presencia de microfauna propia de áreas húmedas, lo que sugiere que en el pasado existieron condiciones más húmedas en la zona. Los materiales arqueológicos en este nivel son escasos, predominando fragmentos cerámicos hechos a mano, de cocción discontinua y con desgrasantes heterogéneos. No se han hallado motivos decorativos en la cerámica de este estrato[1].
Estrato IV: consolidación y restos faunísticos
El estrato IV, situado entre -0,58 m. y -1,05 m., presenta una arcilla intensamente compactada de color marrón claro, mezclada con abundantes piedras. En su base se encontró una acumulación significativa de restos faunísticos junto con cerámica y otros elementos materiales. La cerámica sigue siendo hecha a mano, con predominio de fragmentos amorfos y bordes rectos o divergentes. La cocción es mayoritariamente continua y el fuego oxidante es el más frecuente. Los desgrasantes son tanto homogéneos como heterogéneos, y las superficies suelen estar alisadas o alisadas toscamente[1].
Estrato III: auge cerámico y diversidad
El estrato III, entre -0,46 m. y -0,58 m., destaca por el mayor número de fragmentos cerámicos de toda la secuencia. La cerámica es mayoritariamente lisa, aunque aparecen los primeros motivos decorativos realizados mediante incisiones e impresiones. Los fragmentos de borde muestran orientaciones rectas, convergentes y divergentes, y los labios suelen ser planos o redondeados. La cocción es continua y el fuego oxidante predomina. Los desgrasantes son principalmente heterogéneos y de tamaño fino o fino-medio. Además, se hallaron restos óseos de cabra, oveja y cerdo, así como fauna marina (peces, lapas, burgados)[1].
Estratos II y I: niveles superficiales y alteración moderna
Los estratos II y I corresponden a los niveles más superficiales, afectados por actividades agrícolas recientes. Están formados por arena fina y arcilla compacta, respectivamente, y contienen un número muy reducido de materiales arqueológicos, principalmente fragmentos cerámicos amorfos y restos óseos. Estos niveles representan el enarenado agrícola moderno que cubrió los estratos aborígenes[1].
Importancia de la secuencia estratigráfica
La secuencia estratigráfica de El Bebedero ha permitido, por primera vez en Lanzarote, fijar sobre datos sólidos las bases económicas y ambientales de la cultura aborigen y su evolución material. La clara diferenciación de los estratos y la variedad de materiales recuperados ofrecen una visión detallada de los cambios culturales y ambientales a lo largo del tiempo, incluyendo la adaptación al medio insular y la posible llegada de nuevos grupos poblacionales[1].
Metodología y perspectivas futuras
El trabajo en El Bebedero se ha basado en una metodología rigurosa, con la excavación sistemática de cuadrículas y el análisis minucioso de cada estrato. La colaboración multidisciplinar ha permitido obtener datos novedosos sobre la fauna, la cerámica y el aprovechamiento de los recursos naturales. Los resultados obtenidos constituyen una aportación fundamental al conocimiento de la prehistoria de Lanzarote y sientan las bases para futuras investigaciones en otros yacimientos de la isla[1].
