Hermógenes Afonso de la Cruz, conocido como Hupalupa, nació el 11 de diciembre de 1945 en Garachico (Tenerife), donde vivió su infancia antes de trasladarse con su familia a la capital de la isla[1]. Realizó estudios de Ingeniero Técnico Agrícola en la Universidad de La Laguna y, preocupado por el futuro político de Canarias, inició una activa militancia en el movimiento Nacionalista Canario[1]. Bajo el seudónimo de Hupalupa, nombre de un adalid guerrero gomero frente al conquistador, comenzó una trayectoria de estudio, rescate y divulgación de la historia insular[1].
Según González Antón, Rafael; Rosario Adrián, Mª Candelaria; Arco Aguilar, Mª Mercedes del, Hermógenes Afonso escribió numerosos artículos en la prensa local y publicó los “Apuntes de Historia de Canarias”, de los cuales solo vieron la luz tres cuadernillos, destacando el titulado “Lista de nombres Guanches”, que alcanzó una notable difusión[1]. Su libro “Magos, Maúros, Mahoreros o Amasikes” es considerado su obra más madura y tuvo amplio eco en la sociedad canaria[1].
La pasión de Hupalupa por el pasado aborigen se tradujo en la formación de una importante colección arqueológica, compuesta principalmente por cerámicas de Tenerife y materiales de Fuerteventura, muchas de ellas de tipología excepcional[1]. En marzo de 1994, donó al Museo Arqueológico una pieza de madera para hacer fuego, y en junio del mismo año, la Dirección General de Patrimonio Histórico del Gobierno de Canarias recibió el resto de la colección[1].
El proceso de entrega de la colección fue complejo y, según los autores, dificultó inicialmente la obtención de datos para completar el catálogo. Sin embargo, Hermógenes Afonso colaboró activamente con el personal del museo hasta su fallecimiento, aportando información sobre los yacimientos y el contexto de hallazgo de las piezas[1].
La colección Hupalupa destaca por su valor tanto cuantitativo como cualitativo, y su integración en el patrimonio público ha permitido que investigadores y la sociedad canaria puedan acceder a estos testimonios materiales de la cultura prehispánica[1]. Ejemplos como el de Hupalupa, según la fuente, son fundamentales para fomentar la donación de colecciones privadas y enriquecer el conocimiento colectivo sobre la historia de Canarias[1].
