La raíz amazigh de los antiguos canarios: identidad, arqueología y silencios
La historia de las Islas Canarias está profundamente marcada por la huella amazigh, el pueblo indígena del norte de África. Sin embargo, esta raíz, aunque científicamente incuestionable, ha sido durante mucho tiempo minimizada o incluso silenciada en el discurso académico, museográfico y político de Canarias1.
Un origen africano indiscutible
Las evidencias arqueológicas y genéticas demuestran que los primeros habitantes de Canarias procedían del noroeste de África, concretamente de comunidades amazigh (también conocidos como bereberes). Los análisis de ADN mitocondrial sitúan el origen de la mayoría de los linajes indígenas canarios en Marruecos, Túnez, Argelia y el Sahara. Además, elementos culturales como la cerámica, las inscripciones líbico-bereberes y las prácticas mágico-religiosas refuerzan este vínculo1.
A pesar de compartir un sustrato común, el aislamiento insular propició el desarrollo de culturas insulares diferenciadas, con variantes lingüísticas y costumbres propias en cada isla. Así, la cultura amazigh en Canarias se transformó en una realidad única y marginal dentro del contexto africano, marcada por la adaptación al medio y la escasez de contactos exteriores tras la colonización inicial1.
El silenciamiento de la amazighidad
Sorprendentemente, hasta bien entrado el siglo XXI, la herencia amazigh apenas ha tenido presencia explícita en los discursos académicos y museográficos canarios. La arqueología local ha tendido a objetivar la cultura indígena, presentándola como un conjunto estático y homogéneo, más “canario” que amazigh, en parte como reflejo de las tensiones políticas y la construcción de una identidad regional o nacional1.
El término “bereber” —de origen grecolatino y con connotaciones negativas— fue impuesto por la tradición europea y árabe, mientras que “amazigh” es el nombre propio que estas comunidades utilizan para sí mismas. Solo en las últimas décadas, y especialmente en contextos de reivindicación identitaria e independentista, el vocablo amazigh ha comenzado a reemplazar al de bereber en Canarias, siguiendo la estela de los movimientos berberistas del norte de África1.
Museos y patrimonio: entre la invisibilidad y la instrumentalización
La museografía canaria ha perpetuado una visión descontextualizada y “muerta” de la cultura indígena, centrada en objetos y restos materiales, sin incorporar los avances recientes sobre el origen amazigh ni promover una reflexión crítica sobre la identidad. Incluso cuando se reconoce la raíz africana, a menudo se instrumentaliza con fines políticos o económicos, como ocurre en proyectos de cooperación con Marruecos donde “lo amazigh” se utiliza como puente simbólico1.
Un reto pendiente
La recuperación explícita del patrimonio amazigh en Canarias sigue siendo un desafío político y social. Implica no solo actualizar los discursos académicos y museográficos, sino también reconocer la pluralidad y complejidad de la identidad canaria, profundamente conectada con África. Solo así se podrá construir una narrativa histórica más inclusiva y fiel a la realidad de los antiguos canarios.