La Cerera: Estratigrafía y ocupación humana en el corazón de Arucas
El yacimiento arqueológico de La Cerera, situado en la vertiente sur de la Montaña de Arucas, es un ejemplo excepcional para comprender la ocupación humana prehispánica en Gran Canaria. Su importancia radica en la secuencia estratigráfica conservada, que supera los dos metros de potencia y permite analizar tanto los procesos naturales como las actividades humanas que han modelado este enclave a lo largo de los siglos[^el-yacimiento-arqueologico-de-la-cerera-un-modelo-de-ocupacion-en-la-isla-de-gran-canaria].
Un entorno geológico y climático singular
La cueva de La Cerera se formó en el contexto del volcán de Arucas, un cono de más de 400 metros de altitud compuesto por tefronolitas y fonolitas. El entorno presenta una geomorfología compleja, con pendientes variables y una cuenca endorreica que favorecía la acumulación de agua en épocas pasadas. El clima, de tipo estepario, se caracteriza por precipitaciones irregulares y un déficit hídrico casi permanente, lo que condicionó el uso y la ocupación del espacio por las comunidades antiguas[^el-yacimiento-arqueologico-de-la-cerera-un-modelo-de-ocupacion-en-la-isla-de-gran-canaria].
La formación y relleno de la cueva
El proceso de formación de la cueva de La Cerera está ligado a la actividad volcánica y a la erosión. Tras la creación de una burbuja bajo una capa lávica, la erosión dejó al descubierto la cavidad, iniciándose así los procesos de relleno. El estudio sedimentológico ha permitido identificar varios episodios clave:
- Colapsos iniciales: Grandes bloques y cantos cayeron del techo de la cueva, formando los primeros niveles, sin restos arqueológicos, lo que indica un origen natural previo a la ocupación humana.
- Primeros depósitos antrópicos: Posteriormente, se acumulan sedimentos ricos en materia orgánica y fósforo, junto con abundantes restos arqueológicos, evidenciando la presencia humana. Una datación por radiocarbono sitúa uno de estos niveles en torno al 620-700 d.C., lo que proporciona un marco temporal para la ocupación prehispánica[^el-yacimiento-arqueologico-de-la-cerera-un-modelo-de-ocupacion-en-la-isla-de-gran-canaria].
- Episodios de derrumbe y nuevos rellenos: A lo largo del tiempo, se suceden nuevos colapsos y fases de sedimentación, alternando niveles naturales y antrópicos. La presencia de carbones y restos materiales en algunos estratos confirma la continuidad de la ocupación y el uso de la cueva como hábitat y espacio funcional.
Importancia para la arqueología canaria
La Cerera es uno de los pocos yacimientos en Gran Canaria donde se pueden obtener dataciones absolutas insertas en una amplia secuencia estratigráfica. Esto permite reconstruir la dinámica de ocupación y los cambios en el uso del espacio a lo largo del tiempo, aportando información clave sobre las comunidades prehispánicas de Arucas y su adaptación al medio.
Además, el trabajo interdisciplinar realizado en La Cerera —que abarca desde la geología hasta la arqueobotánica y la antracología— ha permitido comprender mejor los procesos de formación del yacimiento y su relevancia dentro del patrimonio arqueológico insular. La colaboración entre instituciones públicas, empresas y la comunidad local ha sido fundamental para la preservación y puesta en valor de este enclave, demostrando que la integración del patrimonio en la vida cotidiana es posible y enriquecedora[^el-yacimiento-arqueologico-de-la-cerera-un-modelo-de-ocupacion-en-la-isla-de-gran-canaria].
La Cerera, por tanto, se erige como un modelo de estudio para la arqueología de Gran Canaria, un testimonio tangible de la interacción entre naturaleza y cultura a lo largo de los siglos.