La 'sacarocracia' y la privatización del agua en la Canarias azucarera (1480-1525) - Historia
Descargar imagen original
Historia
aguaazúcarprivatizaciónhistoria económicaCanariassacarocracia

La ‘sacarocracia’ y la privatización del agua en la Canarias azucarera (1480-1525)

La historia de Canarias en el tránsito entre los siglos XV y XVI está marcada por un fenómeno singular: la emergencia de una élite azucarera —la llamada “sacarocracia”— que transformó radicalmente el acceso y la gestión del agua en el archipiélago. Este proceso no solo impulsó la economía insular, sino que también sentó las bases de una cultura jurídica diferenciada en torno al recurso hídrico[1].

El agua: motor de la agroindustria azucarera

El cultivo de la caña de azúcar requería tierras fértiles y, sobre todo, un suministro constante de agua. En las islas, especialmente en Gran Canaria y Tenerife, la distribución de tierras y aguas tras la conquista se realizó siguiendo modelos jurídicos peninsulares, pero pronto surgieron tensiones. La demanda creciente de agua para los ingenios azucareros llevó a la creación de un mercado del agua y a la ruptura del tradicional vínculo entre tierra y agua.

De bien común a propiedad privada

Inicialmente, el agua era considerada un bien común, gestionada por los llamados Heredamientos, instituciones que regulaban el uso y reparto entre los colonos. Sin embargo, a medida que la agroindustria crecía, la “sacarocracia” —formada por conquistadores, grandes comerciantes y banqueros, muchos de origen genovés— utilizó su influencia para modificar las normas y facilitar la privatización del recurso. El agua comenzó a desvincularse de la tierra, convirtiéndose en un bien que podía ser comprado, vendido o arrendado, y cuyo acceso dependía cada vez más del capital invertido en obras hidráulicas como acequias, albercones y maretas[1].

La remuda de tierras cansadas y el dominio de la sacarocracia

Una de las claves de este proceso fue la llamada “remuda de tierras cansadas”: cuando las tierras de caña agotaban su fertilidad, el derecho al agua permitía a sus propietarios trasladar el recurso a nuevas parcelas, desplazando a los pequeños colonos de secano. Así, la sacarocracia fue acumulando grandes extensiones de tierra y controlando la mayor parte del agua disponible, mientras que la población campesina quedaba relegada a un segundo plano.

Un sistema hidráulico singular

El resultado fue la consolidación de un sistema hidráulico basado en la propiedad y gestión privada del agua, muy diferente al modelo comunal original. Esta transformación, impulsada por la presión de los mercados europeos y la necesidad de maximizar la producción azucarera, tuvo profundas consecuencias sociales y económicas, y su huella se percibe aún hoy en la cultura del agua en Canarias[1].


Fuentes

  • Antonio M. Macías Hernández — La colonización europea y el derecho de aguas. El ejemplo de Canarias, 1480-1525 (2009)
    Ver ficha bibliográfica