La historia de la conquista de Canarias no puede entenderse sin conocer el linaje de los Béthencourt, una familia cuya huella se extiende desde los remotos siglos del Medievo francés hasta las islas atlánticas. El apellido Béthencourt es uno de los más antiguos de Francia, con raíces que se pierden en la época de la dominación germánica y franca, y cuya proliferación en el norte y noroeste del país ha dificultado durante siglos la reconstrucción precisa de su genealogía[^serra-y-cioranescu-1959-le-canarien-tomo-i].
El origen del nombre Béthencourt se encuentra en la combinación de un nombre germánico, Betto, y el sufijo “court” (hoy “cour”), que denota una finca o feudo. Así, primero existió un Betto, luego su feudo, Bettoncourt o Béthencourt, y finalmente una sucesión de descendientes que adoptaron el nombre de la propiedad. La cantidad de lugares y castillos llamados Béthencourt o variantes similares es tan grande que resulta casi imposible determinar el punto exacto de origen o si todos los Béthencourt descienden de un único antepasado[^serra-y-cioranescu-1959-le-canarien-tomo-i].
Entre las posibles cunas del linaje destaca el castillo de Béthencourt-sur-Somme, en la región del Vermandois, al este de Amiens, un enclave estratégico durante la Guerra de los Cien Años y frecuentado por reyes y nobles franceses. Sin embargo, la expansión del apellido llevó a la aparición de numerosos feudos homónimos en Picardía, Normandía y otras regiones, lo que complica aún más la identificación de los orígenes familiares[^serra-y-cioranescu-1959-le-canarien-tomo-i].
La documentación más antigua sobre los Béthencourt data del siglo XI, con figuras como Hugues y Wauthier de Béthencourt en la región de Cambrésis. A partir de ahí, la familia se ramificó en diversas líneas, algunas de las cuales se entrelazaron con otras casas nobles mediante alianzas matrimoniales y posesión de feudos. No obstante, la relación entre los Béthencourt del Vermandois y los de Normandía —de donde procedía el célebre Jean de Béthencourt, conquistador de Canarias— sigue siendo objeto de debate. La hipótesis tradicional de un parentesco directo ha sido cuestionada por la falta de pruebas documentales concluyentes, aunque la coincidencia del escudo de armas (el león rampante) sugiere al menos una afinidad simbólica[^serra-y-cioranescu-1959-le-canarien-tomo-i].
En Normandía, el feudo de Béthencourt en Sigy-en-Bray aparece documentado desde 1040, posiblemente fundado por un caudillo normando llamado Boton. A lo largo de los siglos XIII y XIV, los Béthencourt normandos consolidaron su posición como señores de varios feudos, participando activamente en la vida militar y política de la región. La figura de Jean de Béthencourt, quien lideraría la expedición a Canarias en 1402, es el resultado de esta larga evolución familiar, marcada por alianzas, conflictos y la adaptación a los cambios de la sociedad feudal francesa[^serra-y-cioranescu-1959-le-canarien-tomo-i].
Así, el linaje Béthencourt representa no solo una pieza clave en la historia de la conquista de Canarias, sino también un ejemplo fascinante de cómo los apellidos y las familias nobles medievales se expandieron, diversificaron y dejaron su huella en la historia europea y atlántica.