La crisis de la cochinilla en Fuerteventura y Lanzarote (1875-1884): causas, desarrollo y consecuencias demográficas - Historia
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Historia
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Introducción

Durante el último cuarto del siglo XIX, Fuerteventura y Lanzarote experimentaron una de las crisis más profundas de su historia, marcada por el desplome del mercado de la cochinilla y una grave escasez de lluvias. Esta situación afectó tanto a la economía como a la demografía de ambas islas, generando un periodo de fuerte emigración y descenso poblacional[1].

El auge y colapso de la cochinilla

La cochinilla, utilizada como tinte natural, se convirtió en el principal motor económico de Lanzarote y Fuerteventura tras el declive de la barrilla. Sin embargo, a partir de 1875, el mercado internacional de la cochinilla entró en crisis debido al desarrollo de anilinas sintéticas, lo que provocó una caída drástica de los precios. Por ejemplo, en el mercado de La Antigua, el precio medio del kilogramo de cochinilla pasó de 5,30 pesetas en 1878-79 a solo 1,30 pesetas en 1882-83[1].

El ayuntamiento de Arrecife expuso en 1882 que el precio máximo de 2,75 pesetas por kilogramo de cochinilla “no bastaban siquiera para cubrir los gastos de cultivo”[1]. Esta depreciación dejó a los agricultores sin rentabilidad y sin alternativas económicas viables.

Crisis agrícola y de subsistencia

La crisis de la cochinilla coincidió con una prolongada sequía que afectó gravemente a las cosechas de cereales, tradicionalmente el sustento básico de ambas islas. Entre 1877 y 1884, las lluvias fueron escasas o inexistentes, lo que provocó la pérdida de cosechas y la muerte de ganado por falta de pastos[1].

Los precios de los cereales, como el trigo y la cebada, alcanzaron niveles muy altos. En Arrecife, la cebada se mantuvo en torno a 7,50 pesetas por fanega durante varios años, encareciendo la alimentación básica de la población y afectando especialmente a jornaleros y pequeños propietarios[1].

Impacto demográfico

La gravedad de la crisis se reflejó en el descenso de la población. Entre los censos de 1877 y 1887, Lanzarote perdió un 6,3% de su población y Fuerteventura un 12,4%, siendo las únicas islas del archipiélago con decrecimiento en ese periodo[1]. Municipios como Betancuria casi redujeron su población a la mitad, y la emigración interna y externa se intensificó.

En Puerto de Cabras (actual Puerto del Rosario), la crisis demográfica fue especialmente intensa, con una caída de habitantes que retrasó el desarrollo del municipio a niveles de décadas anteriores[1].

Respuestas institucionales y sociales

Las autoridades locales solicitaron ayudas al gobierno y condonaciones fiscales, pero las medidas resultaron insuficientes. Se promovieron obras públicas y repoblaciones forestales como posibles soluciones, aunque con escaso impacto real[1].

La crisis también provocó la ruina de numerosos propietarios, con expropiaciones por deudas y concentración de tierras en manos de prestamistas y grandes hacendados. Sin embargo, no se registraron motines campesinos significativos, y la conflictividad social se manifestó principalmente en robos y hurtos aislados[1].

Conclusión

El colapso de la cochinilla y la sequía de 1875-1884 constituyeron un episodio crítico en la historia contemporánea de Fuerteventura y Lanzarote, con profundas consecuencias económicas y demográficas que marcaron el devenir de ambas islas en las décadas siguientes[1].

Fuentes