El Drago: Mito, Ciencia y Símbolo de Tenerife - Naturaleza
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El Drago: Mito, Ciencia y Símbolo de Tenerife

El Drago (Dracaena draco) es, sin duda, una de las plantas más emblemáticas de las Islas Canarias y, especialmente, de Tenerife, donde ostenta el título de símbolo botánico. Su singularidad ha fascinado tanto a los pueblos indígenas como a los visitantes foráneos, y su presencia está cargada de mitos, historia y ciencia1.

Un árbol entre la leyenda y la realidad

Desde la antigüedad, el Drago ha estado envuelto en leyendas. Se creía que en el mítico Jardín de las Hespérides, custodiado por un dragón, crecían manzanas de oro, y que la “sangre de drago” era la sangre de ese dragón. Fenicios, cartagineses y romanos comerciaban con los aborígenes canarios, interesados en productos como la orchilla y la resina rojiza del drago, utilizada como tinte y en medicina tradicional.

Los guanches de Tenerife empleaban la resina para teñir su pelo de rojo, fabricar escudos y, tras la conquista, para la elaboración de colmenas y huroneras. En la medicina popular, la savia del drago se utilizaba para curar encías, disentería, hemorragias estomacales y úlceras, además de favorecer la cicatrización de heridas. Incluso su fruto es comestible.

Un símbolo de identidad y biodiversidad

El Drago es un ejemplo de la riqueza en endemismos de la flora canaria. Aunque su diversidad es menor que la continental debido al aislamiento insular, la singularidad de especies como el drago compensa con creces esta limitación. El drago es especialmente representativo en Tenerife, donde se encuentran ejemplares famosos como el Drago Milenario de Icod de los Vinos. También existen dragos notables en otras islas, como el de Pino Santo en Gran Canaria y el de Tetir en Fuerteventura.

Educación ambiental y conservación

El “Libro Vivo de la Educación Ambiental en Canarias” subraya la importancia de conocer y amar la naturaleza para poder protegerla. Solo se cuida lo que se ama, y solo se ama lo que se conoce. Por ello, se recomienda visitar zonas donde crecen dragos en estado natural, realizar estudios sobre su desarrollo y fomentar actividades educativas que acerquen a los más jóvenes a estos tesoros naturales.

El drago, además de su valor ecológico, es un puente entre la mitología y la ciencia, y un recordatorio de la necesidad de conservar la biodiversidad insular. Su estudio y protección son esenciales para mantener viva la identidad canaria y promover un desarrollo sostenible acorde con la fragilidad de nuestro entorno.

Footnotes

  1. Cabrera Mujica, J.J. (2004). Libro Vivo de la Educación Ambiental en Canarias.

Fuentes

  • José Julio Cabrera Mujica — Libro Vivo de la Educación Ambiental en Canarias (2004)